La derrota definitiva de Miguel Miramón, en diciembre de 1860, y la ocupación de la capital por las tropas liberales daban por terminada la Guerra de Reforma. Eso permitió al presidente Benito Juárez regresar de Veracruz e instalar el gobierno de la República en la Ciudad de México. Sin embargo, con ello no terminaban los problemas para México; al contrario, 1861 se presentó como uno de los años más difíciles para la presidencia. Algunas bandas conservadoras continuaron sus ataques; el Congreso liberal presentaba graves divisiones ante las próximas elecciones, y en Europa las grandes potencias conspiraban para invadir el país.