• 27-sep-2020.

RHM 107

  • La sorpresiva irrupción de los insurgentes y la incapacidad del virrey Francisco Javier Venegas para frenar su avance (1810-1813)

    La sorpresiva irrupción de los insurgentes y la incapacidad del virrey Francisco Javier Venegas para frenar su avance (1810-1813)

    Gobernar en tiempos de guerra: los virreyes de Nueva España que enfrentaron la insurrección

    Jaime Olveda Legaspi

    Francisco Javier Venegas inició su carrera militar al despuntar el siglo XIX, durante la resistencia española a la invasión napoleónica; participó en la batalla de Bailén (19 de julio de 1808) y fue derrotado por los franceses en la de Uclés (13 de enero de 1809). A principios de 1810 fue nombrado gobernador de Cádiz, donde se encontraba la sede del gobierno español que resistía a la ocupación francesa. Poco después fue nombrado virrey novohispano. A su regreso a España fue recompensado por Fernando VII por sus servicios, concediéndole los títulos de marqués de la Reunión y de la Nueva España.

  • Félix María Calleja, el militar de mayor prestigio y el virrey más represivo (1813-1816)

    Félix María Calleja, el militar de mayor prestigio y el virrey más represivo (1813-1816)

    Gobernar en tiempos de guerra: los virreyes de Nueva España que enfrentaron la insurrección

    Jaime Olveda Legaspi

    Calleja se inició en las armas desde muy joven. Participó en la fracasada expedición española contra Argel (1775), en la reconquista del Puerto de Mahón (1782) y en el asedio a Gibraltar (1779). Llegó a Nueva España en 1789, acompañando al segundo conde de Revillagigedo, y se convirtió en uno de los principales jefes militares del virreinato. A su regreso a España en 1818, fue honrado con el título de conde de Calderón y nombrado caballero gran cruz de las órdenes de Isabel la Católica y San Hermenegildo.

  • Juan Ruiz de Apodaca, ¿benigno y conciliador o tibio y débil de carácter? El virrey que no pudo sobreponerse a la traición en el ejército realista (1816-1821)

    Juan Ruiz de Apodaca, ¿benigno y conciliador o tibio y débil de carácter? El virrey que no pudo sobreponerse a la traición en el ejército realista (1816-1821)

    Gobernar en tiempos de guerra: los virreyes de Nueva España que enfrentaron la insurrección

    Jaime Olveda Legaspi

    Apodaca ascendió en la política a la par que hacía carrera en la Real Armada Española, de la que llegó a ser capitán general. En 1812 fue nombrado gobernador de Cuba y en septiembre de 1816 virrey de Nueva España. Después de renunciar a este último cargo, partió a Madrid y allí permaneció hasta 1823. Luego se le encomendó volver a La Habana para preparar la reconquista de México, pero su mala salud se lo impidió. A su regreso a España se le encargó la misma misión, pero el proyecto nunca se materializó. En 1826 fue nombrado consejero de Estado y el 1 de mayo de 1830 se le promovió a la dignidad de capitán general y director de la Armada española.

  • ¡Vamos al cine! Les recomendamos “El ceniciento”

    ¡Vamos al cine! Les recomendamos “El ceniciento”

    Marco Villa. Historiador

    Dirigida por Gilberto Martínez Solares, esta cinta de 1951 contó con las actuaciones de Germán Valdés Tin Tan, Alicia Caro, Andrés Soler y Tito Novaro.

  • Artesanos negros en Ciudad de México

    Artesanos negros en Ciudad de México

    Sandra Nancy Luna García

    Las razones a partir de las cuales negros y mulatos se convirtieron en artesanos e ingresaron a la corporación gremial fueron diversas. Al principio se debió al rechazo y abstencionismo de los españoles para realizar trabajos manuales, luego fue el hecho de que conformaron sectores numerosos de la población –cuya cultura y riqueza se había incrementado– y finalmente el que, deseosos de los honores y probables beneficios de ejercer un oficio, acudían ante las autoridades para solicitar ser miembros de la corporación gremial. 

  • ¿Cómo inició el movimiento estudiantil del 68?

    ¿Cómo inició el movimiento estudiantil del 68?

    Luis Salmerón

    El 26 de julio de 1968 numerosos politécnicos y universitarios se dirigieron a la Plaza de la Constitución para protestar contra las agresiones a los estudiantes ocurridas unos días antes. Nunca llegaron al Zócalo, pues fueron frenados por la policía que los reprimió y persiguió por las calles del Centro Histórico.

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