• 9-ago-2020.

¡Vamos al cine! Les recomendamos “La banda de los Panchitos”

(México, 1986)

Marco Villa

 

Referente de su tiempo, la banda de los Panchitos es retratada en esta biografía colectiva llevada al cine, la cual evoca el difícil y violento día a día en los barrios bravos del poniente capitalino

 

La suya fue la época en la que comenzó a cincelarse el estereotipo del chavo banda como sinónimo de delincuente, aunque ni todos lo eran ni pocos se alejaban de los caminos de la criminalidad cuyos senderos más transitados fueron el consumo de drogas y las peleas callejeras multitudinarias, y en casos más extremos el robo, saqueo, incendios y otros delitos que confinó a varios de ellos a la cárcel. Crecieron y se forjaron en el cinturón de miseria asentando sobre el lomerío de Santa Fe y en las colonias populares contiguas, incluyendo las zonas de Tacubaya y Observatorio. Las carencias y la exclusión fueron su pan cotidiano y a la vez razón de la defensa de su territorio y la expresión de sus códigos. Se hicieron llamar los Panchitos.

Eran, en su mayoría, chicos cuyas edades oscilaban entre los once y los diecisiete años. Otros dicen que hasta los veinte. También Sex Panchitos al principio, sus fundadores dicen que su nombre proviene de tres primos Franciscos que idolatraban a los Sex Pistols. Fechan su surgimiento en octubre de 1978, en la colonia 16 de Septiembre de la hoy alcaldía Álvaro Obregón –aunque hay debate al respecto, pues otros dicen que fue por los rumbos de Tacubaya–. Con los años, su zona de influencia y dominio abarcó un amplísimo margen. Y emblemático fue también el mirador de la calle Henequén, de la colonia Las Palmas, donde solían congregarse.

No fue la única banda de la época, pero sí una de las más temidas, al punto de que las autoridades del entonces Distrito Federal, lideradas por Arturo el Negro Durazo, tuvieron que negociar con ellas para establecer los límites de la relación entre ambos; sin embargo, sucumbirían a la reprensión sistematizada y de paso al escarnio social. Mucho documentó la prensa de la época sobre los enfrentamientos pandilleriles –con puntas, bombas Molotov y chacos incluidos– que asolaron a la población de la zona. Los Panchitos argumentaban que solo defendían su identidad y territorio. También bajaban a la Escandón, Observatorio o Tacubaya a sembrar el terror. Robaban a comercios y transeúntes. Y si alguien se resistía, lo zapateaban casi hasta matarlo… peor si era enemigo de otra banda. Eso sí: decían que no mataban, nada más madreaban.

Aunque somero, el documental fílmico aquí presentado evoca el aguerrido espíritu de los Panchitos, mostrando un panorama no solo de los ambientes íntimos de varios de ellos, sino también de sus complejas relaciones con las generaciones que les antecedían y sobre todo con el Mexico de aquella época, sumido en una grave crisis económica. Con sus chamarras de cuero, pantalones engrasados, tenis o botas con casquillo, playeras rotas y pelo crispado, los Panchitos fueron símbolo de una reciente época económica difícil y de las generaciones que les idolatraron o denostaron. Por ello, vale la pena recapitular parte de su extensa historia a través de este filme que aquí le dejamos.

 

La banda de los Panchitos

Dirección: Arturo Velasco

Guion: Roberto Madrigal, Arturo Velasco

Reparto: Óscar Velázquez, Mario de Jesús Villers, Óscar Medina, Jonathan Kano,

Fabrizio Ruiz Velazco, Rogelio Tretto.

Música: Federico Álvarez del Toro

Canciones: El Tri, Betsy Peccanins

Fotografía: Donald Bryant

Duración: 89 min.