• sábado, 23 de marzo de 2019.

¡Vamos al cine! Les recomendamos “El esqueleto de la señora Morales”

México, 1959
Por: Marco Villa

 

Protagonizada magistralmente por un Arturo de Córdova en la cima de su carrera y por la española Amparo Rivelles, esta cinta de humor negro pertenece al final de la década de oro del cine mexicano y es considerada una de las mejores de la filmografía nacional.

 

 

"Espera, lávate las manos y ponte alcohol”, le pide Gloria al taxidermista Pablo, su esposo, cuando este se abalanza sobre ella para besarla. La frase congela de inmediato su deseo, pero no la ira que hace tiempo persiste en el trato socarrón que el hombre da a su pareja. Llevan quince años de casados y la comunicación entre ambos no solo es cada vez más distante, sino irreconciliable. Las diferencias entre el trabajo de él y los hábitos de beata de ella han impuesto una barrera natural en su relación, en la que la ausencia y los reclamos, sobre todo de Gloria, son la moneda de cambio cotidiana.

 

El matrimonio Morales (interpretado por Arturo de Córdova y Amparo Rivelles) vive en una amplia casa de apariencia gótica y enormes ventanales, desde donde se ojea la amplitud de la calle y el despejado cielo de la capital mexicana. Dentro de la residencia, un piso repleto de artilugios y animales disecados, propios del oficio de don Pablo Morales, remarcan su lúgubre atmósfera.

 

A leguas se advierte el placer que él experimenta al desmembrar los especímenes con un enorme arco con segueta, quitándoles las vísceras hasta vaciarlos y finalmente exhibirlos ya disecados en las vidrieras del taller. A Gloria, la carne inerte y putrefacta, con la que además Pablo alimenta a su halcón y en ocasiones a él mismo, le provoca una repulsión exacerbada. Sin embargo, los hábitos alimenticios de ella tienen también su dosis de extrañeza: con frecuencia ingiere una mezcla de huevos batidos y leche fresca, a la que agrega un chorro de un licor. Además, Gloria tiene una deformidad en la pierna izquierda y usa un botín ortopédico.

 

Lo anterior son apenas los protagonistas y el ambiente en el que transcurre El esqueleto de la señora Morales, cinta en la que, después de lo contado hasta ahora, lo mejor está por venir, pues, si algún calificativo ha de llevar esta historia, es el de inesperada. Filmada en los Estudios Churubusco y estrenada el 26 de mayo de 1960 en la capital del país, en el cine Chapultepec, esta película sorprendió por su discurso antirreligioso en una época en la que imperaba el puritanismo y la fe católica como el más hondo cimiento de la moral y el buen comportamiento social. ¡Y no se digan los tabúes sexuales!, también tratados en la cinta.

 

Para construir la historia, el director Rogelio A. González y el guionista Luis Alcoriza tomaron el cuento El misterio de Islington de 1927, del autor galés Arthur Machen (1863-1947), quien cultivó la literatura fantástica y, al igual que el escritor Oscar Wilde, fue criticado y admirado por el horror y el erotismo que utilizó en sus escritos.

 

 

La nota breve "El esqueleto de la señora Morales" del autor Marco Villa se publicó en Relatos e Historias en México, número 122. Cómprala aquí.