• Saturday, 26 de May de 2018.

Recuerdos del Zócalo: El petróleo es nuestro: el apoyo popular a la expropiación en 1938

Por: Isabel Tovar de Teresa / Magdalena Mas

 

El 18 de marzo de 1938, a través de una emisión radiofónica en cadena nacional, el presidente Lázaro Cárdenas anunció que su gobierno haría efectiva la Ley de Expropiación de 1936, que permitía declarar de utilidad pública recursos y bienes, con lo cual pasaban a ser propiedad de la nación. La resolución implicó la nacionalización y expropiación de la industria del petróleo.

 

 

En 1936, las diferencias entre las empresas inglesas y estadounidenses que detentaban la explotación del petróleo mexicano y sus trabajadores llegaron a un momento crítico, debido a la negativa de aquellas con respecto a los reclamos de aumento salarial y mejores condiciones laborales. Al llegar a la Junta de Conciliación y Arbitraje, así como a la Suprema Corte, las discrepancias entre las partes tomaron el cariz de conflicto internacional.

 

A pesar del fallo otorgado en 1938 por la Suprema Corte en favor de los trabajadores del petróleo, las compañías extranjeras se negaron a acatarlo, lo que provocó inmediatas reacciones en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y, por supuesto, en la poderosa Confederación de Trabajadores de México (CTM), que organizaron marchas y manifestaciones en las calles.

 

Ello dio paso a que el 18 de marzo de 1938, a través de una emisión radiofónica en cadena nacional, el presidente Lázaro Cárdenas anunciara que su gobierno haría efectiva la Ley de Expropiación de 1936, que permitía declarar de utilidad pública recursos y bienes, con lo cual pasaban a ser propiedad de la nación. En este caso, la resolución implicó la nacionalizacióny expropiación de la industria del petróleo.

 

El decreto señalaba que, ante la negativa de las empresas petroleras de aceptar el laudo de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, se rompían los contratos de trabajo con estas. Todo ello:

 

Trae como consecuencia inevitable la suspensión total de actividades de la industria petrolera y en tales condiciones es urgente que el Poder Público intervenga […] para impedir que se produzcan graves trastornos interiores […]; así como para proveer a la defensa, conservación, desarrollo y aprovechamiento de la riqueza que contienen los yacimientos petrolíferos, y para adoptar las medidas tendientes a impedir la consumación de daños que pudieran causarse a las propiedades en perjuicio de la colectividad, circunstancias todas estas determinadas como suficientes para decretar la expropiación de los bienes destinados a la producción petrolera.

 

Artículo 1º. Se declaran expropiados por causa de utilidad pública y a favor de la Nación, la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento, vías de comunicación, carrostanque, estaciones de distribución, embarcaciones y todos los demás bienes muebles e inmuebles de propiedad de la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, S.A., […] Huasteca Petroleum Company, Sinclair Pierce Oil Company, […] California Standard Oil Company of Mexico […]

 

Artículo 2º. La Secretaría de la Economía Nacional, con intervención de la Secretaría de Hacienda […] procederá a la inmediata ocupación de los bienes materia de la expropiación y a tramitar el expediente respectivo.

 

Artículo 3º. La Secretaría de Hacienda pagará la indemnización correspondiente a las compañías expropiadas, […] en efectivo y en un plazo que no excederá de 10 años.

 

La noche del 18 de marzo, representantes y apoderados legales de las compañías petroleras se presentaron en Palacio Nacional y declararon que estaban dispuestos a acatar el fallo legal en su contra. Cárdenas les respondió: “Han llegado demasiado tarde porque el gobierno de la República ya ha tomado sobre ese asunto una decisión irrevocable”. A las diez de la noche, desde el Salón Amarillo del recinto, el presidente leyó un discurso que fue transmitido en cadena radiofónica nacional, en el que abundaba en las razones de interés nacional que habían conducido a la expropiación.

 

Respaldo de estudiantes y trabajadores

 

Cárdenas, después de esa agotadora jornada, abandonó Palacio Nacional a las cuatro de la madrugada. Iniciaba una intensa campaña que apelaba a la dignidad y la soberanía de México para conseguir el apoyo de sus connacionales. El gobierno recurrió a todos los medios de difusión y propaganda con que contaba: mensajes radiofónicos, octavillas y carteles se esparcieron por todo el país, buscando el apoyo popular a esta medida.

 

Apenas cuatro días después de su promulgación, el 22 de marzo, se realizó una gran marcha en apoyo a Cárdenas y su política nacionalista, convocada por estudiantes. Las multitudes llegaron al Zócalo e hicieron patente la adhesión de grandes sectores a la expropiación.

 

El día siguiente, la principal plaza pública del país presentaba una de las mayores concentraciones populares de nuestra historia. Alrededor de 250 000 personas se congregaron frente a Palacio Nacional para manifestar su apoyo a Cárdenas. Desde la esquina de avenida Juárez y San Juan de Letrán se posicionaron contingentes de la Federación Regional de Obreros y Campesinos del Distrito Federal. También se hicieron presentes el sindicato petrolero y los de las industrias eléctrica y cinematográfica. Prácticamente todos los sectores organizados de trabajadores en México acudieron a la cita.

 

Mientras el regocijo se demostraba en barrios de la ciudad, donde la gente celebraba y lanzaba cohetes, los gobernadores de todo el país se reunieron en Palacio Nacional.

 

La marcha la encabezaban, por parte de la CTM, Vicente Lombardo Toledano y Fidel Velázquez, entre otros. Acudieron también representantes de las Cámaras de Diputados y Senadores, así como del Partido Nacional Revolucionario. Durante cuatro horas, Cárdenas había presenciado esta multitudinaria muestra de apoyo. A las 15:30 horas abandonó el balcón central de Palacio, tras expresar: “Todo lo grande y todo lo intenso de mi emoción ha despertado este espectáculo”.

 

 

Esta publicación sólo es un fragmento del artículo "Recuerdos del Zócalo: El petróleo es nuestro: el apoyo popular a la expropiación en 1938" de las autoras Isabel Tovar de Teresa y Magdalena Mas, que se publicó íntegramente en Relatos e Historias en México, número 114