Los “Schindlers” mexicanos: las historias que faltan por contar en la pantalla grande

Cuando Steven Spielberg estrenó La lista de Schindler en 1993, el mundo conoció la historia de un hombre que salvó más de mil vidas durante el Holocausto.

MARCO A. VILLA

Pero lo que pocos saben —y menos aún han visto en pantalla— es que, apenas unos años antes, un grupo de diplomáticos mexicanos hizo algo comparable… o incluso mayor.

Entre 1939 y 1942, figuras como Narciso Bassols, Fernando Gamboa, Luis Ignacio Rodríguez Taboada y, sobre todo, Gilberto Bosques Saldívar, construyeron una de las operaciones de asilo más ambiciosas del siglo XX. Desde Marsella, abrieron rutas de escape para miles de perseguidos por el fascismo europeo: judíos, republicanos españoles y disidentes políticos.

Y sin embargo, su historia sigue siendo, en gran medida, invisible.

El cine documental ha dado algunos pasos. Visa al paraíso, de Lillian Liberman, reconstruye la memoria viva de Bosques a través de testimonios y archivos. Más tarde, Un exilio: película familiar, de Juan Francisco Urrusti, explora el exilio español en México desde la intimidad familiar.

Pero en la ficción —el terreno donde los héroes suelen volverse universales— la deuda permanece.

Mientras en otras latitudes historias similares han llegado a la pantalla —como Transatlántico, que narra la labor de Varian Fry en la misma Marsella ocupada, o películas sobre diplomáticos como Raoul Wallenberg y Arístides de Sousa Mendes—, en México aún se espera una gran producción que haga justicia a sus propios protagonistas.

El director Rafael Lara lleva años intentando llevar la historia de Bosques al cine. No es casual: se trata de un personaje cuya dimensión histórica obliga a replantear incluso las comparaciones más conocidas.

Porque si Schindler salvó a más de mil personas, ¿cómo nombrar a quien facilitó la huida de decenas de miles?

Tal vez la pregunta no es por qué no conocemos esta historia…
sino por qué el cine todavía no la ha contado como merece.

Y lo que ocurrió en Marsella —entre castillos, visas y decisiones tomadas contra el tiempo— es apenas el inicio. Consulta el artículo completo en la revista para enterarte