INTERVENCIONISMO Y “BUENOS VECINOS”

La diplomacia con Estados Unidos  en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz

Soren de Velasco Galván

Rancho LBJ, Johnson City, Texas. 12 de noviembre de 1964. El presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, luego de su contundente triunfo electoral, recibió en su granja mandatario electo de México, Gustavo Díaz Ordaz, y su cónyuge, Guadalupe Borja.Johnson, con su imponente físico (1.93 metros de estatura), miró hacia su convidado y espetó, con marcado acento texano: “Señor presidente electo, como dicen en tu tierra, en tu país, donde hace 30 años mi señora y yo pasamos nuestra luna de miel –Johnson volteó a ver a su esposa, Claudia Alta, mejor conocida como Lady Bird–. Hoy te decimos: mi casa es tu casa”. Visiblemente conmovido, el esquelético Díaz Ordaz sonrió y respondió: “Espero y sé que podremos trabajar juntos con respeto mutuo y cooperación conjunta para mantener los principios que han inspirado a nuestros dos pueblos”.


La escena fue atestiguada, entre otros personajes, por los gobernadores de California y Texas, Edmund G. Brown y John B. Connally, respectivamente; el embajador de México en Washington, Antonio Carrillo Flores; y el emisario estadounidense en la Ciudad de México, Fulton Freeman.

Intereses estadounidenses
En febrero de 1965, Gustavo Díaz Ordaz se reunió con el embajador estadounidense, Fulton Freeman. El objetivo: aclarar el estado de la relación bilateral. “México nunca será un amigo indolente y de rodillas ante la voluntad imperial de la Unión Americana, tanto en asuntos domésticos como internacionales”, expresó Díaz Ordaz en tono serio. Al ver dibujada la confusión en el rostro del diplomático estadounidense, Díaz Ordaz sonrió, mostrando su protuberante dentadura, y dijo a su interlocutor: “Si la paz mundial fuera amenazada, México, como buen vecino, seguiría el liderazgo norteamericano”. 

Esto alivió a Freeman por dos cuestiones: primero, México era esencial en la estrategia anticomunista de Estados Unidos en el hemisferio occidental, la cual había sido diseñada tanto por el Departamento de Estado como por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés); segundo, desde la óptica de la CIA, la Ciudad de México había devenido en un “puesto de primera línea en la Guerra Fría contra la Unión Soviética”. Muestra de lo anterior era el programa LITEMPO: un plan de colaboración entre la CIA y la Dirección Federal de Seguridad mexicana. El 8 de abril, Freeman envió a Washington una evaluación del gobierno de Díaz Ordaz. El embajador estadounidense informó que existían diferencias notables entre la política exterior de la nueva administración y el protagonismo internacional de Adolfo López Mateos.

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Primavera bilateral
En abril de 1966, tres acontecimientos anunciaron un florecimiento de la relación compartida entre México y los Estados Unidos. Primero, el Consejo de Asuntos Mundiales de Boston, Massachusetts, presidido por Ernest Henderson, organizó “la semana mexicana”, un evento diseñado para dar a conocer aspectos culturales y económicos de México. La audiencia objetivo era la clase media, así como la élite empresarial y política de Nueva Inglaterra, cuyo apoyo financiero y político era necesario para que México influyera en la política exterior estadounidense.

Segundo, la cadena televisiva CBS transmitió un programa especial de una hora titulado México: una lección en latín. El tema central era que el PRI había colocado las bases para la estabilidad política y el desarrollo económico. Entre los personajes entrevistados, aparecía el ensayista y poeta Octavio Paz, quien entonces se desempeñaba como embajador de México en la India

Tercero, la visita del presidente Johnson a la Ciudad de México para entregar una estatua de Abraham Lincoln como muestra de amistad entre las dos naciones. Dicho encuentro tuvo su génesis en agosto de 1964, cuando Johnson promulgó una ley que autorizaba al Departamento de Estado obsequiar una estatua de Abraham Lincoln. Para tal efecto se escogió la pieza Lincoln, el hombre, del escultor Augustus Saint-Gaudens.

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¿Cómo citar este artículo?
​Soren de Velasco Galván, “Intervencionismo y “buenos vecinos”. La diplomacia con Estados Unidos  en el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz”, Relatos e Historias en México, núm. 213, Junio, 2026, pp. 52-59.



*Soren de Velasco Galván

Maestro en Ciencias Económicas y Administrativas por la Universidad Autónoma de Aguascalientes; estudió Relaciones Internacionales en la London School of Economics. Profesor de tiempo completo en la Universidad Tecnológica del Norte de Aguascalientes, es comentarista de temas globales en varios programas de radio y televisión en ese estado. Colaboró en los libros Tras los pasos de Jesús Terán (2016), 1917, año de un gran pacto (2017) y Educación y el 3º constitucional (2017).