• 29-nov-2020.

Blasco Ibáñez y la historia negra de la Revolución

Javier Villarreal Lozano

El novelista de médula republicana que fue Blasco Ibáñez cuenta: “Cuando salí de la República [mexicana], a principios de mayo, el presidente Carranza era ya un vencido y preparaba su retirada a Veracruz. Al llegar a Nueva York, supe que había escapado… y que andaba vagando en las montañas con unos cuantos fieles”.

 

Escritor que se balanceaba entre las letras, la política y la aventura, se convirtió de inmediato en un sujeto entrevistable sobre la situación de México. Cansado de las tergiversaciones de los reporteros, decidió escribir una serie de diez largos artículos publicados en centenas de periódicos estadounidenses, encabezados por The New York Times y The Washington Post, que después se reunieron en el libro El militarismo mexicano, como fue titulado en español. Un éxito de ventas traducido a varios idiomas.

Así, Blasco Ibáñez, graduado en “mexicanología” en menos de sesenta días, difundió sus puntos de vista nada halagüeños sobre la Revolución, influyendo poderosamente en la opinión no solo de los estadounidenses acerca de los acontecimientos que ocurrían en nuestro país. Esto lo convirtió en uno de los principales propagandistas de las facetas más oscuras de lo que podríamos llamar la versión más negativa de la Revolución mexicana.

La llegada a México

El novelista español viajó a México invitado por el presidente don Venustiano Carranza. Aquí culminó una gira de conferencias iniciada en Argentina. Durante su estancia tuvo oportunidad de tratar a varios de los principales revolucionarios, lo cual le proveyó de material para su libro. Escrito desde un sincero republicanismo y antimilitarismo –presumía que su primer recuerdo infantil era la barricada levantada por los republicanos en la calle de Valencia, donde vivía–, consideraba nefastos a la mayoría de los jefes revolucionarios. En eso coincidía con Carranza. “La salvación de México”, escribió, “estriba en que se libere para siempre del despotismo de los generales de machete y se vea gobernado por hombres civiles”.

Él fue el primero, hasta donde me ha sido posible averiguar, en poner en letras de molde anécdotas que después se convirtieron del dominio público, como la de la forma en que los allegados del general Álvaro Obregón encontraron la mano arrancada por una granada villista: lanzaron una moneda de oro y la mano mutilada del sonorense saltó de inmediato de entre los escombros para apoderarse de ella. La anécdota, asegura, le fue contada por el propio Obregón durante una comida.

 

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Javier Villarreal Lozano. Historiador y catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila. Recibió el Premio Nacional de Historia por su biografía de Venustiano Carranza. El INEHRM le otorgó el Premio José C. Valadés 2018 a la Trayectoria en el Rescate de Memorias y Testimonios. Autor de Melchor Múzquiz, el insurgente olvidado; Los ojos ajenos: viajeros en Saltillo (1603-1910); Óscar Flores Tapia, y Cartas de Querétaro. Saltillenses en la caída del Segundo Imperio, entre otras obras. Es director del Centro Cultural Vito Alessio Robles, en Saltillo, Coahuila.

 

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El escritor español Blasco Ibáñez y la historia negra de la Revolución