¿Cuántos nombre conocidos en este cortejo fúnebre?
_Fue en Bellas Artes y la historia aconteció así:
La madrugada del martes 13 de julio
de 1954 murió la pintora Frida Kahlo. Tras padecer
una larga y terrible enfermedad que la postró en
cama por varios años, la artista falleció a la edad
de 47 años, en su icónica morada de Coyoacán: la
Casa Azul. Fue su amiga y enfermera costarricense
Judith Ferreto quien la halló sin vida, quien telefoneó
a Diego Rivera –esposo de Frida– para darle la trágica
noticia y quien la preparó para su inminente funeral: la
vistiócon un albo vestido, adornó su cabello con flores
y listones de colores y le colocó sus anillos y collares
favoritos. Desde las primeras horas de aquel infortunado
día de negros nubarrones, amigos y familiares desfilaron
ante la cama de Frida para darle el último adiós.
Temprano por la mañana, el director del Palacio de Bellas
Artes, el escritor Andrés Iduarte, llamó por teléfono a Rivera:
deseaba ofrecerle el recinto para hacer un homenaje de cuerpo
presente a la artista. Rivera aceptó la proposición.De ese modo,
una carroza fúnebre trasladó el cuerpo de Frida hasta el
vestíbulo del Palacio, en el que, por cierto, la pintora jamás logró
exponer su obra en vida. El cortejo fúnebre, que tenía cariz de mitin,
arribó al mayor recinto cultural del país por la avenida Juárez.
Era un día lluvioso. Al frente del cariacontecido contingente que
escoltaba la carroza iban Rivera, Iduarte, el expresidente
Lázaro Cárdenas y el ingeniero agrarista César Martino.
A lo largo de ese día, toda la pléyade cultural de la época
se hizo presente en las exequias: David Alfaro Siqueiros,
Lola Álvarez Bravo, Carlos Pellicer, Juan O’Gorman,
Concha Michel, Efraín Huerta, Gabriel Figueroa…
Rivera no lograba concebir que Frida estuviera
muerta: “Me horroriza la idea de que todavía tenga
actividad capilar, los vellos de la piel se le levantan”,
le dijo a la actriz Rosa Castro; “me aterra cremarla
así”. Rosa intentó consolar a Diego: “Pero si es muy
sencillo. Que el doctor le abra las venas. Si no fluye
sangre, está muerta”. Allí mismo le cortaron a Frida
la yugular y salieron apenas unas gotas.
La plana mayor del comunismo mexicano se
hizo presente en el funeral, pues Kahlo siempre se
declaró abiertamente comunista. Fue entonces que
uno de los “fridos”, Arturo García Bustos, se acercó
al cadáver y colocó sobre el féretro una bandera roja,
con la hoz y el martillo en el centro de una estrella
blanca. Para la mentalidad de la Guerra Fría de la
época, aquello significaba una verdadera afrenta.
Iduarte solicitó a Diego que retiraran la bandera,
pero el viejo muralista, impulsivo contumaz, amenazó
consacar el sarcófago y velarlo en la calle. Iduarte,
temeroso de las repercusiones políticas del subversivo
acto, informó de lo ocurrido a su jefe. Mientras tanto,
el general Lázaro Cárdenas, su hijo Cuauhtémoc,
Andrés Henestrosa y Rivera montaban guardia de
honor junto al ataúd vestido con la bandera comunista.
Del otro lado del teléfono, el jefe de Iduarte le espetó:
“Si el general Cárdenas está montando guardia
usted también debería hacerlo”. Y así lo hizo.
Al día siguiente la prensa estaba indignadísima
“por la farsa rusófila que había mancillado Bellas
Artes”. Iduarte fue cesado de su cargo por el presidente
Adolfo Ruiz Cortines, “por no mantener ajena
a la política en el funeral”; Rivera fue readmitido
en el Partido Comunista, y Frida fue cremada en el
Panteón de Dolores, mientras sus amigos entonaban el
Himno Nacional y el himno de la Internacional Comunista.




