El mito del padre Miguel Agustín Pro nació el día en que fue fusilado, el 23 de noviembre de 1927, por órdenes del presidente Plutarco Elías Calles. Con él, también fueron pasados por las armas su hermano Humberto, Luis Segura Vilchis y Juan Antonio Tirado Arias, acusados de participar en el complot contra la vida del general Álvaro Obregón, expresidente y nuevamente candidato presidencial. Todos eran integrantes de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana.