Historia de la Escuela Médico Militar

Oscar Escalante Piña y Antonio Moreno Guzmán

Uno de los acontecimientos más importantes para el futuro del Cuerpo Médico Militar sucedió al fragor de la Revolución mexicana, cuando el 3 de junio de 1915, durante las campañas del Bajío que se dieron entre el Ejército del Noroeste, al mando del general Álvaro Obregón, y la División del Norte, encabezada por el general Francisco Villa, el primero fue alcanzado por una esquirla de granada en la hacienda de Santa Ana del Conde –cerca de la ciudad guanajuatense de León–, la cual le cercenó el brazo derecho.

 

De inmediato fue atendido por el coronel médico cirujano Jorge Blum y se le trasladó hasta la estación ferroviaria de Trinidad, en donde fue intervenido quirúrgicamente en el vagón de operaciones del tren sanitario y se le efectuó la remodelación del muñón. En esta labor médica participaron el teniente coronel Senorino Zendejas, y como ayudantes Heberto Alcázar y Enrique C. Osornio, este último médico personal del general herido. Luego se le trasladó al vagón Siquisiva, en donde cursó su convalecencia. Durante este periodo, Osornio expuso a Obregón su idea de reformar el servicio sanitario militar con el fin de subsanar las deficiencias observadas durante las campañas. El sonorense le daría su apoyo.

 

El antecedente: la escuela porfiriana

 

En 1880 el coronel médico cirujano Francisco Montes de Oca encabezó la comisión que presentó un proyecto al presidente de la República, general Porfirio Díaz Mori, para abrir una escuela que se encargara de la preparación de los futuros médicos cirujanos militares. El mandatario aprobó la solicitud y el 15 de enero de 1881 la Escuela Práctica Médico Militar inició sus actividades. Se ubicaba en el interior del Hospital Militar –que a partir de ese momento agregó “de Instrucción” a su denominación–, situado en la antigua calle del Cacahuatal (hoy llamada calle Escuela Médico Militar), en la ciudad de México.

 

Al plantel ingresaban alumnos del cuarto año de la Facultad Nacional de Medicina para cursar materias relacionadas con su futura actuación en el ejército, como Cirugía de Guerra, Higiene Militar, Medicina Legal Militar y otras más, las cuales seguían el modelo educativo del Hospital Militar de Instrucción de Val-de-Grâce, en Francia.

 

Desde sus primeras décadas de existencia, de sus aulas egresaron cirujanos de gran capacidad que sirvieron en los distintos bandos que pelearon durante la revolución iniciada en 1910, como los mayores Ricardo Suárez Gamboa y Jesús Alemán Pérez, quienes estuvieron con Venustiano Carranza; el teniente coronel Alfredo Cuarón, con Emiliano Zapata; el coronel Andrés G. Castro o el teniente coronel Enrique C. Osornio, con el general Obregón, entre otros. Sin embargo, en muchos casos se evidenció que los médicos militares tenían poco aprecio hacia los cuerpos de tropa en los que servían y en cuanto cumplían su contrato obligatorio solicitaban su baja del servicio.

 

Esta escuela, al igual que el resto de las fuerzas federales del gobierno del general Victoriano Huerta, fue suprimida con la firma de los Tratados de Teoloyucan en agosto de 1914, en los cuales se especificaban los términos de su rendición incondicional frente al triunfante Ejército Constitucionalista.

 

El nacimiento

 

Para marzo de 1916, Carranza, Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y mandatario de la nación, nombró a Obregón secretario de Guerra y Marina, quien a su vez designó al para entonces general brigadier Osornio como jefe del Cuerpo Médico Militar. Ya en el cargo, éste consideró necesario mejorar los servicios del Hospital Militar de Instrucción y para lograrlo invitó al doctor duranguense Guadalupe Gracia García Cumplido a colaborar a su lado como director del recinto.

 

El doctor Gracia García había egresado de la Escuela Nacional de Medicina y participado en las batallas de Conejos, segunda de Rellano y Bachimba –durante la rebelión orozquista en el norte de México–, como integrante de la Brigada de la Cruz Blanca Neutral, organización que había ayudado a fundar en 1911 para atender a los heridos en los combates revolucionarios. Muchas veces se le invitó a darse de alta en el Ejército, aunque rechazó el ofrecimiento porque no quería remuneración por sus servicios. También pensó en declinar el ofrecimiento como director del Hospital Militar de Instrucción; sin embargo, Osornio le comunicó que tendría amplias facultades para reorganizar la Escuela Práctica Médico Militar…

 

 

Esta publicación es sólo un resumen del artículo “La Escuela Médico Militar”, de los autores Oscar Escalante Piña y Antonio Moreno Guzmán, que se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 98.