El mito del padre Miguel Agustín Pro nació el día de su asesinato, el 23 de noviembre de 1927, cuando el general Roberto Cruz, por órdenes directas del presidente Plutarco Elías Calles, lo fusiló en la Inspección de Policía (donde hoy está el edificio de la Lotería Nacional), sobre la avenida Reforma de la ciudad de México. El mismo día fueron pasados por las armas el ingeniero Luis Segura Vilchis, Humberto Pro Juárez y Juan Antonio Tirado Arias.