• 6-dic-2019.

Kid Azteca

Gran figura del boxeo nacional
Gerardo Díaz Flores

“¡Pues me aviento!", dijo un flaco de cabello rizado mientras estiraba los brazos y ponía cara de satisfacción ante el reto aceptado frente a la curiosa multitud de aficionados al pugilato. “Muévete rápido, que no te conecten ningún gancho y dale bien duro”, le gritaban sus amigos mientras otros pronunciaban palabras no tan alentadoras para tan improvisado retador.

Corría el año de 1929 en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo. En aquel entonces el joven Luis Villanueva Páramo no tenía idea de los ganchos y su efecto demoledor en el cuerpo humano. Tendría que recibir más de una docena, perfectamente colocados, para comprender la importancia de su aprendizaje y volverse toda una leyenda en su manufactura. Sin embargo, eso no impidió que su gallardía lo sacara adelante y ganara ese peculiar combate al que había entrado casualmente.

Él no lo sospechaba, pero con ese intercambio de golpes iniciaba su carrera en el boxeo. “Kid Chino” (por sus ojos y cabello) se hizo pronto de una buena reputación y combatió por más de dos años en ciudades fronterizas de Estados Unidos y México. En ese lapso su popularidad y técnica aumentaron. Los promotores se enteraron de que el Chino era oriundo del barrio de Tepito, en la Ciudad de México, y decidieron cambiar su nombre en el cuadrilátero por el de “Kid Azteca”, para que todo paisano se identificara con el muchacho.

Tras mucho sudor tirado en la lona, el Kid, nacido el 21 de junio de 1913, fue premiado con la mayor oportunidad de su carrera: una pelea por el título nacional de peso wélter frente al campeón David Velasco, nada más y nada menos que en el Toreo de la Ciudad de México. La expectación fue enorme. El Kid regresaba a lo grande a su ciudad natal. Tras la pelea más dura de su trayectoria, logró una victoria por decisión unánime ante cerca de veinte mil aficionados en aquel octubre de 1932.

A partir de entonces el nuevo ídolo del boxeo filmó películas, siguió ganando peleas y se codeó con las figuras más importantes de la política y el medio artístico nacional; sin embargo, nunca obtuvo la oportunidad de combatir por el título mundial. Mucho se especula –hasta la actualidad– acerca de los motivos para negarle esa posibilidad. Lo que es un hecho son sus impresionantes números, pues desde la obtención de su título no se dejó arrebatar el cinturón sino hasta diecisiete años después, cuando renunció al cetro. Su excelente trayectoria de 32 años en el boxeo le dio un lugar privilegiado dentro del salón de la fama del pugilismo.

 

"Kid Azteca" de Gerardo Díaz Flores y se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 60

 

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