CDMX

  • El río que inspiró el vals Sobre las olas

    El río que inspiró el vals Sobre las olas

    Pablo Dueñas

    El río Magdalena nace en la sierra de las Cruces
    en su margen derecha se le une el río de Eslava
    que...

  • La ciencia vanguardia de la calle recinto Balderas

    La ciencia vanguardia de la calle recinto Balderas

    Historia del Instituto Médico Nacional

    Ricardo Cruz García

    Es difícil imaginar que este edificio casi en ruinas, abandonado, chueco, pintarrajeado, con cuarteaduras y sus ornamentos desgastados, pase todos los días desapercibido para la...

  • LOS CAFÉS EN LA HISTORIA DE MÉXICO

    LOS CAFÉS EN LA HISTORIA DE MÉXICO

    Refugio de conspiradores

    Marco A. Villa

    Cargado para soportar despierto las horas más oscuras, aunque también ligero, maridado con leche o con una buena porción de piloncillo o azúcar, el café fue una...

  • Ayrton Senna y la infernal pista mexicana

    Ayrton Senna y la infernal pista mexicana

    Gerardo Díaz

    Pese a su victoria en el Autódromo Hermanos Rodríguez en 1989, el extraordinario piloto brasileño de Fórmula 1 Ayrton Senna (1960-1994) detestaba francamente el circuito mexicano. El 3 de abril de 1992 declaró tras un despiste que “correr en México es verdaderamente peligroso. ¡Esta pista es un infierno! No es normal volver a esta pista año tras año sin realizar un mínimo de trabajo”. Y es que la relación de Senna con el asfalto mexicano fue caótica.

  • Viejos sobrenombres y apodos de la Ciudad de México

    Viejos sobrenombres y apodos de la Ciudad de México

    Marco A. Villa

    Quizá hoy tal descripción sobre “la muy Noble, Leal e Imperial Ciudad de México” (así nombrada en un plano de 1753) resultaría una ironía para millones de capitalinos, un absoluto “lema de la mitomanía”, como dice Carlos Monsiváis, pero en esos tiempos definía con justicia esta cualidad natural de la todavía ciudad novohispana que encontró Humboldt, a quien también se le atribuye –equívocamente– la legendaria frase “Ciudad de los Palacios”.

     

  • La digna actitud del embajador japonés durante el cuartelazo de 1913

    La digna actitud del embajador japonés durante el cuartelazo de 1913

    Kumaichi Horiguchi

    Ricardo Lugo Viñas

    Al comenzar la Decena Trágica en febrero de 1913, el embajador japonés Kumaichi Horiguchi acudió a Sara Pérez, esposa del presidente Madero, quien le comentó que su esposo salió escoltado por cadetes. El japonés manifestó su preocupación y ofreció a los Madero su residencia, la embajada de Japón, como refugio. Consumado el golpe de Estado, Horiguchi pidió ver a Madero y Huerta se lo concedió. Le indicó que su familia estaba a salvo. Tres días después se enteró del asesinato del presidente. Él y otros embajadores presionaron para que el cadáver fuera entregado a su viuda.

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