ROCK CHICANO

Una expresión de la mexicanidad en Estados Unidos

Marco A. Villa

Crecer y desarrollarse en Los Ángeles en el siglo pasado implicó, para los mexicoamericanos, padecer la discriminación, el racismo y la imposición de estereotipos que los vinculaban a prácticas delictivas. Todo ello fue, a su vez, el origen del movimiento chicano iniciado en la década de los sesenta, en el que la gran comunidad de origen mexicano, residente en California, buscó luchar por sus derechos civiles, así como generar códigos mediante los cuales pudieran expresar abiertamente sus raíces. 

Uno de esos canales de expresión fue la música, particularmente el rock, en el que una gran cantidad de artistas poco a poco enraizaron la identidad chicana hasta anclarla con tal profundidad que, al tiempo, se consideró como una más de entre las existentes en el país vecino. Fue así que, en los años cuarenta, Lalo Guerrero –compositor y guitarrista, considerado el padre de la música chicana– irrumpió con gran éxito en la escena musical, logrando que el movimiento chicano fuera poco a poco extendiéndose a otras latitudes. Fue autor de memorables canciones que hasta hoy se interpretan, como “La minifalda de Reynalda”.

En 1948, Don Tosti grabó el primer disco chicano que rebasó el millón de copias vendidas, el cual incluyó el sencillo “Pachuco Boogie”. La década siguiente vio emerger al talentoso adolescente Ritchie Valens, que con sus icónicas “La Bamba” (dada a conocer al mundo por el artista y actor veracruzano Andrés Huesca en 1944), “Come On, Let’s Go” y “We Belong Together” dejó una profunda huella tras morir en un accidente de avión en 1959. Desde ese momento, el rock chicano se caracterizó por sus sonidos provenientes del folk estadounidense, con influencias del rhythm and blues, el rockabilly, el rocanrol y el soul; estilos que se fusionaban con los cantos y ritmos provenientes de géneros mexicanos como el corrido, la música norteña o el son, interpretados tanto en inglés como en español.En los años sesenta, el rock chicano gozaba ya de gran popularidad y comenzó a reflejar una nueva militancia que se mantuvo cerca de movimientos de protesta, como el afroamericano.

Fue también la época en la que el término chicano adquirió un nuevo significado: de ser un concepto recuperado en los cuarenta por la cultura de los pachucos –cuando su uso se limitaba sólo a ser un insulto clasista y racista, utilizado para llamar a los mexicanos de bajos ingresos– a implicar un ensalzamiento del orgullo étnico, la solidaridad entre los integrantes de la comunidad y el empoderamiento político y cultural. Emergieron entonces icónicos artistas como Carlos Santana y las bandas El Chicano y Cannibal and the Headhunters.
Gracias al éxito de su álbum…