• 24-oct-2020.

Pancho Villa

Legendarios y rebeldes bandidos

Pancho Villa fue designado gobernador de Chihuahua en diciembre de 1913 por los jefes de las distintas brigadas de la poderosa División del Norte.

 

Ya en el siglo XX, sin duda el más célebre fue Pancho Villa, quien tomó partido en la conmoción que arrolló la región colindante de Durango y Chihuahua en 1910.

Friedrich Katz, en su célebre biografía del revolucionario, dice que existen básicamente tres versiones de sus años de bandolero: una leyenda blanca, en la que Villa es una víctima inocente del régimen porfiriano; una leyenda negra que lo describe como un despiadado asesino, y la leyenda épica, basada en corridos tradiciones populares y la literatura, que lo pinta como un Robin Hood mexicano. La mejor versión de sí mismo la dictó en 1914, en el punto más alto de su fama, a uno de sus secretarios, Manuel Bauche Alcalde, quien quizá la escribió con sus palabras. Esa versión pasó a manos del gran escritor mexicano Martín Luis Guzmán, quien la editó y la reescribió como Memorias de Pancho Villa, después de muchos años.

En el número 63 de esta revista, dedicado a la División del Norte, el historiador Pedro Salmerón explica que Villa no fue ni el sanguinario asesino y bandolero inescrupuloso pintado por sus enemigos, ni el ídolo de los campesinos y terror de los hacendados, como quiere el relato de sus admiradores. Descubre que el peón de campo que nació con el nombre de Doroteo Arango Arámbula en 1878, se convirtió a los dieciséis años en un bandido de poca monta de las sierras de Durango, que más de una vez conoció la cárcel y que pasó unos meses como recluta en el ejército. Dice que no hay ninguna evidencia de la leyenda de la violación de su hermana por parte del patrón, Agustín López Negrete, que habría sido la causa de su carrera de bandido. Es más probable –apuntaba el periodista John Reed en 1914– que el motivo “haya sido la insoportable altanería de Villa”. Hacia 1901, Arango, ya con el nombre de Pancho Villa, se trasladó al estado de Chihuahua, donde realizó diversas actividades legales que combinaba con la no muy legal de ladrón de ganado que, como explica Katz, en Chihuahua tenía una peculiar aceptación entre amplias capas sociales.

En 1910 el político maderista don Abraham González invitó a Villa a unirse a la lucha. El 21 de noviembre Pancho libró su primer combate como jefe revolucionario y, aunque fue derrotado por las fuerzas del gobierno, demostró su carisma y capacidad de mando. Entre 1913 y 1914 probará sus dotes como jefe del más potente ejército de la Revolución y excelente estratega que supo derrotar en grandes batallas al ejército profesional de Victoriano Huerta.

 

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