• 9-abr-2020.

Luces sobre La Bombilla

Un restaurante campestre en San Ángel, Ciudad de México
José L. Juárez López y Víctor M. Martínez Ocampo

En la historia de México, el restaurante La Bombilla tiene un lugar extrañamente especial. Su nombre ha resistido al paso del tiempo por el asesinato político que allí se cometió, pero ahora se asocia al parque homónimo, en la avenida Insurgentes, donde en los años treinta del siglo XX se erigió el monumento a Álvaro Obregón.

 

La Bombilla era el restaurante de moda en la ciudad de México en 1928. Servía platillos típicos del país y vinos nacionales e importados; la concurrencia estaba formada por políticos y miembros de la alta sociedad mexicana, la de abolengo. Contaba con un amplio estacionamiento y un portón de madera. Su enorme quiosco tenía treinta metros de diámetro con moderna iluminación de bombillas eléctricas, techo de vigas y paja, y como gran novedad, contaba con teléfonos para hacer reservaciones. Era el lugar ideal para que un grupo de diputados ofreciera un banquete al presidente electo: el general revolucionario Álvaro Obregón.

El coronel Ricardo Topete se percató de la presencia de un individuo delgado que vestía un traje café claro y que llevaba en la mano una libreta donde parecía que tomaba apuntes. Preguntó a sus compañeros de mesa quién era esa persona; le respondieron que probablemente se trataba de un reporter más, como los del Excélsior que se encontraban cubriendo el evento.

El individuo se acercó y reveló que era caricaturista. Mostró al coronel unos esbozos a lápiz del festejado, de Aarón Sáenz, del director y de la cantante de la orquesta. Al ver el suyo, Sáenz se mostró satisfecho. El joven le enseñó a Obregón sus bocetos con la mano izquierda, mientras que con la contraria sacaba una pistola que llevaba escondida para dispararle a quemarropa seis balazos.

Algunos de los invitados creyeron que las detonaciones provenían de los tambores de la orquesta o de uno de los asistentes que quería acompañar la música con disparos al aire. Otros observaron cómo el caudillo se desplomaba y su cabeza golpeaba sobre la mesa. El diputado Enrique Fernández Martínez de inmediato se fue en contra del atacante con la intención de aprehenderlo, y no faltó quien quiso herirlo e incluso asesinarlo.

El Excélsior refirió que algunos de los más cercanos a la víctima gritaban coléricos y a su vez lloraban por la muerte de su líder, mientras otros periódicos informaban erróneamente que algunos de los presentes desenfundaron sus armas e incluso realizaron detonaciones. Sáenz, Orci, Topete, Medrano y Manrique trasladaron el cuerpo de Obregón a su casa, en tanto los coroneles Juan Jaimes, Tomás A. Robinson y Fernández Martínez llevaron al agresor, quien se identificó solamente como Juan, a la Inspección General de Policía.[1] Se trataba en realidad de José de León Toral.

 

Esta publicación es un fragmento del artículo “Luces sobre La Bombilla” de los autores José L. Juárez López y Víctor M. Martínez Ocampo y se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 94.

 

[1] “Cómo ocurrió la tragedia según el relato que hizo al Gráfico un testigo presencial”, El Universal Gráfico, México, 18/ jul/1928.