La lucha contra la tuberculosis

El descubrimiento del Dr. Roberto Koch

Gerardo Díaz

Temida desde hace cientos de años por consumir a su portador, la llamada plaga blanca ha cobrado millones de vidas a lo largo de la historia. Hoy se sabe que es causada por una bacteria, pero antaño se pensaba que este mal era hereditario, una maldición.

 

Su entendimiento moderno se debe al médico y microbiólogo alemán Robert Koch, quien en 1882 expuso un estudio al respecto que a la postre lo llevó a obtener el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1905.

Propagada a través del aire, la bacteria es sumamente infecciosa. Pero una vez determinado su origen, las acciones para combatirla –higiene personal, aislamiento y limpieza aséptica–, propuestas a finales del siglo XIX, llevaron a una disminución de los casos, aunque su erradicación se veía lejana. Con cifras de contagios que la mantenían como una de las enfermedades mortales más expandida en el planeta, la preocupación continuaría.

La gran disminución comenzó en 1921, cuando Albert Calmette y Camille Guérin crearon, tras trece  años de investigación, la vacuna BCG (Bacilo de Calmette-Guérin), misma que se sigue utilizando en niños de todo el mundo, a más de cien años de su invención.

En cuanto a México, en 1907 el doctor Eduardo Liceaga fue comisionado por el presidente Porfirio Díaz para emprender un plan a fin de concientizar a los enfermos y a sus familiares sobre la forma de mejorar los hábitos higiénicos y así prevenir esta enfermedad.

Para 1929, la tuberculosis continuaba siendo un problema nacional y se requirieron espacios para tratarla de manera especializada. Entonces, el Departamento de Sanidad Pública obtuvo la autorización y los recursos de la Lotería Nacional para crear el Sanatorio Huipulco. Así, en 1936 fue inaugurada una de las obras emblemáticas de la medicina mexicana.

El sanatorio conglomeró a los mejores especialistas en la tuberculosis, quienes desarrollaron durante años las terapias más eficientes de salud pulmonar. En este sentido y para mantener una atención de vanguardia, en 1982 se creó el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) en dichas instalaciones.

Ese mismo año, la Organización Mundial de la Salud y la Unión Internacional contra la Tuberculosis y las Enfermedades Pulmonares establecieron el 24 de marzo como el Día Mundial de la Tuberculosis, en recuerdo de la fecha en que, cien años antes, el Dr. Robert Koch anunció el descubrimiento de la bacteria causante de tal enfermedad, lo que posibilitaría su diagnóstico y cura.

 

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