La lucha contra el racismo

Una mirada a la historia mundial

 

El final de la cruenta Guerra Civil estadounidense (1861-1865) no dio a los afroamericanos de los estados del sur plena igualdad, a pesar de las enmiendas a la Constitución que prohibían la esclavitud y les otorgaba el derecho al voto, entre otras demandas. El ánimo revanchista de los conservadores blancos las limitaron severamente con un conjunto de leyes llamadas “Jim Crow” (códigos negros), que mantuvieron el racismo y la segregación (“iguales, pero separados”). Así, miles de afroestadounidenses fueron linchados entre 1880 y 1920 por el mero hecho de ser negros.

La justicia no era igual para todos y seguirían padeciendo marginalidad y pobreza, a pesar de una sentencia que emitió en 1954 la Suprema Corte contra la segregación. La resistencia de los racistas provocó choques, asesinatos brutales de negros y condenas injustas en los tribunales locales. Esta situación fue retratada en 1960 por la escritora de Alabama, Harper Lee, en su celebérrima novela Matar a un ruiseñor (ganadora del Pulitzer y llevada al cine por Robert Mulligan), que sigue imprimiéndose hasta la fecha.

 

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