• 9-abr-2020.

La espada del virreinato II

Luis Arturo Salmerón Sanginés

La batalla de Aculco

El 6 de noviembre Calleja llegó a la hacienda de Arroyo Zarco, cerca del pueblo de Aculco (en el actual Estado de México), donde su vanguardia tuvo una escaramuza con tropas de Allende. Los prisioneros tomados ahí informaron al jefe del ejército virreinal de la cercanía del grueso de las tropas insurgentes; las realistas, reunidas con tanto esmero, pronto serían probadas en combate.

Al día siguiente, Calleja presentó batalla a un enorme pero desmoralizado ejército. El combate fue breve. La primera batalla comandada por Calleja había terminado en una completa victoria para el ejército virreinal. 

La derrota en Aculco fue funesta para los rebeldes, al punto de que los restos de su ejército se dividieron en dos: Allende se dirigió a la ciudad de Guanajuato e Hidalgo rumbo a Valladolid. Por su parte, Calleja regresó a Querétaro, donde fue recibido por una entusiasta multitud.

 

La campaña en Guanajuato

Para el 15 de noviembre el ejército de Calleja partió rumbo a la ciudad minera de Guanajuato, donde Allende se había fortificado. En los poblados que atravesó en su camino –Celaya, Salamanca e Irapuato– fue aclamado por la misma multitud que un mes antes había ovacionado a los insurgentes.

El día 23 llegó a Puerto Molinero, una pequeña localidad ubicada a unas cuatro horas de camino de Guanajuato. A la mañana siguiente sus tropas avanzaron hacia la ciudad, luego de batir a las defensas exteriores preparadas por Allende. Por la noche, la actual capital guanajuatense estaba casi perdida para los insurgentes que, para la mañana del día 25, habían abandonado el lugar. El brigadier Calleja ganaba así su segunda batalla formal frente a la insurgencia.

Dos semanas antes, el 11 de noviembre la importantísima ciudad de Guadalajara había caído en manos del jefe insurgente Antonio Torres, conocido como el Amo, por lo que Hidalgo y Allende se dirigieron a refugiarse y reorganizar sus tropas a esa localidad.

El 9 de diciembre Calleja salió de Guanajuato en persecución de los rebeldes. El día 16 ocupó León, desde donde concertó un proyecto con el brigadier José de la Cruz, quien se encontraba con su tropa en Querétaro. En dicho plan, este último debía marchar sobre Valladolid y de ahí a Guadalajara, y reducir al orden real los pueblos que cruzara en el camino; mientras que Calleja se dirigiría a la misma ciudad por el camino de Lagos, aunque con marcha moderada para que ambos ejércitos se encontraran a sus puertas el 15 de enero de 1811.

 

Esta publicación es un fragmento del artículo “La espada del virreinato” del autor Luis Arturo Salmerón Sanginés y se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 94.