• 17-sep-2019.

La abolición de la esclavitud

Jaime Olveda Legaspi

La abolición de la esclavitud fue decretada en Valladolid y ratificada en Guadalajara

En Guadalajara, el llamado Generalísimo de América expidió un decreto mediante el cual ratificó la abolición de la esclavitud, pues el 19 de octubre de 1810, en Valladolid, ya había ordenado al intendente José María Anzorena promulgar un precepto en el mismo sentido. Entre sus artículos señala: “Que todos los dueños de esclavos deberán darles la libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte”, y “Que cese para lo sucesivo la contribución de tributos, respecto de las castas que lo pagaban y toda exacción que a los indios se les exija”.

 

Un malentendido sobre la abolición de la esclavitud

El bando que promulgó Miguel Hidalgo en el palacio de la Audiencia de Guadalajara el 6 de diciembre de 1810, por medio del cual suprimió la esclavitud en la América septentrional, ha sido mal interpretado por la historiografía oficial y la tradicional porque, por un lado, dan a entender que fueron los indios quienes con dicha ordenanza rompieron las cadenas de la servidumbre y, por el otro, porque sostienen que a partir de entonces ya no hubo esclavos.

Hay que aclarar que el rey de España, Carlos V, desde principios del siglo XVI prohibió la esclavitud de los naturales y que el bando del cura de Dolores fue simbólico porque, como su autoridad no fue reconocida, no se cumplió; por eso el líder insurgente José María Morelos siguió prohibiéndola, lo mismo que Agustín de Iturbide, Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero en los primeros años del México independiente.

Quienes tenían la condición de esclavos en la época virreinal en Nueva España eran algunos negros y mulatos; hacia ellos iba dirigido el bando de Hidalgo. Por tal razón, para mediados del siglo XX los muralistas mexicanos Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros debieron haber pintado a estos grupos de origen africano rompiendo las cadenas, en lugar de los indios.

 

Esta publicación es un fragmento del artículo “Las tropas de Miguel Hidalgo ocupan Guadalajara” del autor Jaime Olveda Legaspi y se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 94.