• 18-sep-2019.

Herencia francesa en la Columna de la Independencia

Francois Dasques

En muchos sentidos se puede hablar de la herencia francesa de la Columna de la Independencia de México, inaugurada por Porfirio Díaz el 16 de septiembre de 1910 en la cuarta glorieta del Paseo de la Reforma durante las Fiestas del Centenario. Retomaría los episodios que en la génesis del monumento dependieron de operadores, de modelos o de preceptos franceses y que quedaron sin relacionarse de un modo significativo (Asimismo se podría hablar de la herencia italiana del monumento, o su herencia estadounidense, considerando los artistas, las técnicas utilizadas, el dibujo original, etcétera).

 

Pensar la ciudad al día siguiente de la Independencia

La herencia francesa de la Columna de la Independencia quizás empieza con el concepto mismo de un monumento simbólico, edificado a la gloria de los liberadores de la nación en un trasfondo de autonomía recién lograda. Lo inicia Antonio López de Santa Anna, inspirado por el objetivo ilustrado de embellecer la ciudad con edificios útiles, decorosos y situados en “puntos de vista”. En 1848, una memoria del gobierno santannista resumía el conjunto de medidas constructivas tomadas por la administración, “la plaza del mercado, la construcción de un nuevo y hermoso teatro, [y] la erección de un monumento que eternizando la memoria de nuestra independencia y de nuestros héroes, transmita a las generaciones futuras la gloria de ellos y de la patria que libertaron”.[1] Estas medidas propias a una ciudad moderna, pensadas “con los efectos saludables de una buena policía y convenientes para dar la seguridad, comodidad, regularidad y belleza”, participaban de un conjunto ideológico y conceptual inspirado por el laboratorio francés de arquitectura y urbanismo. Diez años antes del programa santannista, Tadeo Ortiz de Castro, cónsul de México en Burdeos, sugería higienizar y hermosear la capital de México siguiendo los patrones desarrollados en Francia. En su obra México como nación independiente y libre, publicada en Aquitania en 1832, Ortiz recomendaba promover embellecimientos (poner árboles en las avenidas, etcétera) y celebrar la quintaesencia nacional a través de monumentos, según el modelo napoleónico. Sería un primer jalón en la historia orientada que intentamos escribir.

 

Esta publicación es un fragmento del artículo “Herencia francesa en la Columna de la Independencia” del autor Francois Dasques y se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 25.

 

[1] Memoria de Gobernación, 1848. Policía de Ornato.