• 17-jul-2019.

El fin de la piratería

José Manuel Alcocer

El siglo XVIII marcó la declinación y desaparición de la piratería en San Francisco de Campeche. En 1704 se cerró el hexágono que rodeaba a la villa, asegurándola para siempre.

En 1708 se avistó un navío enemigo al mando de un pirata apodado “Barbillas”, famoso por sus bigotes entrecanos que rebasaban la línea de su cara. Desembarcó por Lerma, población situada a una legua de Campeche, a la cual saqueó e incendió. Las autoridades se aprestaron a movilizar sus fuerzas, por lo que el pirata tomó sus navíos y huyó. En su retirada tropezó con una nave con dirección a Campeche que traía al nuevo gobernador de la provincia, don Fernando Meneses Bravo de Saravia, quien venía acompañado de sus familiares. Tomó el buque y aprehendió a sus tripulantes; sabiendo la importancia del personaje, pidió 14 mil pesos de rescate. Como no se contaba con tal monto, hubo que desembarcar en la villa y negociar el pago con las autoridades del cabildo de Campeche. Sin disparar ningún tiro, “Barbillas” fue el único que entró a la villa cuando ésta ya estaba rodeada de murallas.

La piratería en Campeche es uno de los episodios más recordados de la historia local. Su presencia aún se percibe en la ciudad gracias al trazo de sus calles rectas que permiten tener una visibilidad a “tiro de arcabuz”, casas con paredes gruesas y ventanas con rejas de hierro. Pero lo más importante son sus muros de piedras y baluartes, que aún están ahí para recordar aquel pasado lleno de zozobra, cuando se alistaba para la defensa ante cualquier peligro procedente de alta mar.

 

Esta publicación es un fragmento del artículo “Piratas en Campeche” del autor José Manuel Alcocer y se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 52.

 

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