Es común que las guerras civiles enfrenten entre sí a amigos, familiares y hermanos, incluso que padres e hijos lleguen a encontrarse en bando opuestos, a fin de cuentas eso es lo que caracteriza a la guerras civiles: habitantes de un mismo pueblo peleando unos contra otros en aras de sus ideas. Pero la guerra de Independencia de México enfrentó a dos oponentes singulares, no portaban armas, pero inflaron más pasiones que la mejor arenga de los generales. De 1810 a 1821 estuvieron en guerra la Virgen de Guadalupe con la Virgen de los Remedios.