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  • viernes, 20 de julio de 2018.

¿Quién fue Rubén Jaramillo?

Por: Luis A. Salmerón

 

El otrora oficial del ejército zapatista fue uno de los pilares de la lucha agraria y obrera en Morelos durante los gobiernos posrevolucionarios.

 

 

El 23 de mayo de 1962 un destacamento militar apoyado  por  policías  judiciales  sacó  de  su  casa,  en  Tlaquiltenango,  Morelos,  al  dirigente  campesino  Rubén  Jaramillo,  a  su  esposa Epifania, que estaba encinta, y a sus hijos Enrique, Filemón y Ricardo. Dos horas después la familia fue acribillada en las cercanías de las ruinas de Xochicalco, consumándose así uno de los más atroces crímenes políticos del siglo XX mexicano.

 

Rubén  Jaramillo  nació  en  Tlaquiltenango  hacia  1900.  En  1914  se  incorporó  al  Ejército  Libertador  del  Sur  del  general  Emiliano  Zapata  y  se  convirtió  en  un  oficial  apreciado  y  querido por los habitantes de Morelos y el sur de Puebla.

 

En 1918 Jaramillo reunió a los hombres que lo seguían y les explicó que la revolución zapatista había sido derrotada, por lo que valía más guardar las armas y retirarse para continuar la lucha en un momento más propicio.

 

Durante  los  años  siguientes,  trabajó  en  diversos ranchos y haciendas, y conoció la cárcel en  la  que  lo  metieron  los  carrancistas  luego  del asesinato de Zapata. En los años veinte encabezó una lucha legal por la reforma agraria y con-sideró que el reparto prometido sólo era una bandera política y no un verdadero compromiso del gobierno. Al  comenzar  la  década  de  los  treinta,  era  el  más  conocido  y  respetado  de  los  dirigentes  campesinos  del  poniente de Morelos.

 

También apoyó decididamente la candidatura presidencial  de  Lázaro  Cárdenas  en  1934  y  durante  la  campaña  electoral  preparó  un  estudio  sobre  la  agricultura  de  la  región  que  concluía  con  la  petición  de  que el Estado construyera una gran central azucarera. Ese fue el origen del ingenio de Zacatepec, inaugurado  por  Cárdenas  en  1938  y  cuyo  primer  consejo  de  administración presidió Jaramillo.

 

En  1939,  por  expresa  petición  del  general  Cárdenas, Jaramillo y todos sus seguidores apoyaron la campaña  presidencial  de  Manuel  Ávila  Camacho,  pero  cuatro años después, considerando que el nuevo presidente había traicionado definitivamente los ideales de la Revolución, el dirigente llamó a sus compañeros a desenterrar las armas para recomenzar la lucha por la tierra y la libertad, reviviendo el zapatismo.

 

Pacificado  gracias  a  la  mediación  de  Cárdenas,  Jaramillo  siguió  luchando  por  los  derechos  de  los  campesinos y colaboró con diversos movimientos nacionales.  Pero  desesperado  por  la  corrupción  de  los  políticos,  las  amenazas  a  los  luchadores  sociales  y  la  imposibilidad  de  transformar  las  cosas  por  medios  políticos, planeó levantarse en armas contra el gobierno por tercera vez.

 

Sin embargo ya no le dieron tiempo: fue asesinado y con él fueron sacrificados su esposa e hijos. Al día siguiente,  sorteando  el  cerco  militar  que  rodeaba  el  panteón de Tlaquiltenango, miles de campesinos acudieron a su entierro.

 

 

El artículo "Rubén Jaramillo" del autor Luis A. Salmerón se publicó en Relatos e Historias en México número 81. Cómprala aquí