Toma de la Alhóndiga de Granaditas. Este suceso ilustra muy bien la saga de violencia que se desató en el trayecto realizado por Miguel Hidalgo y los demás insurgentes en los primeros meses de la insurgencia. Aquel 28 de septiembre de 1810, en Guanajuato se desarrolló el asedio y la toma de la ciudad, la masacre de gachupines y criollos, el robo y el pillaje.
En el ensayo “Violencia y terror en la Independencia de México”, publicado en la edición 125 de esta revista (enero de 2019), el historiador Marco Antonio Landavazo analiza uno de los aspectos poco explorados de la Independencia, pero que resulta ser una de sus dimensiones esenciales: la violencia colectiva. La guerra, a pesar de ser una forma de la violencia, no se reduce sólo a eso, ya que tiene muchas caras y propósitos, y no siempre aparece ideológicamente dirigida.
Si dirigimos la mirada no sólo a los enfrentamientos militares entre insurgentes y realistas, sino al conjunto de hechos que se produjeron alrededor, y a veces al margen, de la refriega, podremos comprender de mejor manera la violencia que estalló en septiembre de 1810 en la Nueva España.
La imagen está publicada íntegramente en nuestra edición: RELATOS E HISTORIAS EN MÉXICO, NÚM. 125

