• 27-nov-2021.

Regeneración y el camino hacia la revolución

La Redacción

El periódico Regeneración nació con el objetivo de señalar las malas prácticas del poder Judicial porfirista. Con el tiempo y la persecución que sufrieron, su postura radical y crítica ante el régimen del general Díaz se fortalecería.

 

UN PERIÓDICO JURÍDICO

El 7 de agosto de 1900 salió el primer número del semanario Regeneración, “periódico jurídico independiente”, bajo la dirección de los abogados Jesús Flores Magón y Antonio Horcasitas, así como de Ricardo –que además fungía como administrador–, quien no contaba aún con el título de licenciado. Aquellos ejemplares de dieciséis páginas fueron impresos en la Tipografía Literaria de Filomeno Mata, ubicada en la calle de Betlemitas (que hoy lleva el nombre de esa figura del periodismo en su honor, en el centro de la capital mexicana), de donde también salía el Diario del Hogar, duro opositor al régimen porfirista.

Regeneración nace, no con el objetivo de atacar al gobierno de Díaz, sino con el de señalar las malas prácticas en el poder judicial y “denunciar todos aquellos actos de los funcionarios judiciales que no se acomoden a los preceptos de la ley escrita, para que la vergüenza pública haga con ellos la justicia que se merecen”. Sin embargo, a los pocos meses cambia radicalmente su línea editorial.

En octubre siguiente, Porfirio Díaz es declarado presidente por quinta vez de manera ininterrumpida. Horcasitas deja el semanario a mediados de diciembre de ese mismo año y poco después los hermanos Flores Magón anuncian el nuevo tono de la publicación. Ahora será un “periódico independiente de combate”: “Nuestros principios han vencido, han sobrepujado al campo netamente jurídico, y han entrado de lleno al de la administración general. Tenía que ser. La administración de Justicia no es más que un complemento, como Poder, de los otros dos: el Ejecutivo y el Legislativo”. Así, en sus páginas comenzará a luchar de manera directa contra la dictadura, así como con la organización y movilización de clubes liberales.

Y es que ese 1900 fue también el año en que, desde San Luis Potosí, Camilo Arriaga convocó al Gran Congreso Liberal, a celebrarse el año siguiente, a fin de crear un auténtico Partido Liberal que, por medio de clubes políticos y periódicos, unificara y consolidara una sólida oposición que hiciera frente al grupo en el poder.

Estos liberales veían en la generación de la Reforma el modelo a seguir y en su ideario una guía que el porfirismo había traicionado. Por eso, el llamado Primer Congreso Liberal se celebró el 5 de febrero (día en que la Constitución de 1857 se había proclamado) de aquel 1901 y la sombra de personajes como Benito Juárez, Melchor Ocampo e Ignacio Ramírez cobijó a los más de cuarenta asistentes que se dieron cita en el Teatro de la Paz de la ciudad de San Luis Potosí. Desde allí, Ricardo Flores Magón exclamó el polémico comentario de que el gobierno de Díaz era “una cueva de ladrones”, a lo que siguió una ola de aplausos.

En mayo siguiente, Jesús y Ricardo fueron encarcelados y pasarían diez meses en la tristemente célebre prisión de Belén. Entonces, Regeneración quedó a cargo de su hermano Enrique y de Ernesto Aroux, quienes lograron seguir publicando el semanario durante varios meses, pero en octubre de ese 1901 finalmente tuvo que despedirse, aunque de manera temporal, de la escena pública. Durante ese periodo se había ido también de este mundo su madre Margarita, en junio. Así terminaba la primera etapa del impreso magonista.

Para entonces, la publicación había contado con la colaboración de personajes como Camilo Arriaga, Juan Sarabia y Librado Rivera, quienes a pesar de estar también prisioneros, ayudaron a la publicación de El Demófilo, impreso clandestino que dirigía José Millán, encarcelado en julio de 1902 junto con Rafael Vélez, dueño de la imprenta donde se tiraba.

Diego Arenas Guzmán, investigador y protagonista del periodismo en aquel tiempo, recordaría al respecto: “Más de ochenta presos por causas políticas fueron recluidos en Belén; entre ellos figuraban Ricardo y Enrique Flores Magón, Juan Sarabia, Librado Rivera, Alfonso Cravioto, Humberto Macías Valadez, Manuel Sarabia, Luis Jasso, Santiago R. de la Vega, etc. [...] Los tribunales pronunciaron un fallo el 9 de junio de 1903, por el que se prohibió la circulación de cualquier periódico escrito por [Ricardo] Flores Magón”.

A partir de 1904, Regeneración se publicó con interrupciones desde San Antonio, Texas, y San Luis, Missouri, en Estados Unidos, hasta 1918, año en que se extingue. Sin embargo, representó una influencia significativa en los años anteriores al estallido de la revolución maderista.

El movimiento liderado por Ricardo Flores Magón eligió, al principio, medios pacíficos de lucha, pero con el tiempo se fue radicalizando hasta llegar a una ideología anarcosindicalista y llamar a los ciudadanos a la lucha armada contra el gobierno, lo que provocó que fueran acusados de rebeldes y agitadores. Regeneración fue el brazo propagandístico de esa lucha y también mantuvo una línea editorial a favor de la organización obrera para la defensa de sus derechos.

Ricardo tenía una idea muy clara sobre la función y utilidad de la prensa para rebelarse contra el gobierno, al ser un medio para azuzar los ánimos insurgentes entre la clase obrera, como lo muestra en esta carta dirigida a su hermano Enrique en junio de 1908:

 

“Juan Olivares, uno de los que con nuestro infortunado José Neyra fundaron en Río Blanco Revolución Social y el Gran Círculo de Obreros, está comprometido para ir a agitar a los obreros del distrito de Orizaba […]. Es miembro del club de aquí y trabaja como cajista con Palomares en Libertad y Trabajo. A propósito del periódico, se suspenderá porque se va a poner a trabajar Olivares para poder moverse en Veracruz, por lo demás está perdiendo diez pesos semanales el periódico El Club, y no puede sostener los gastos […] Si Olivares tiene oportunidad de encontrar en las fábricas algunos viejos amigos, la revolución podrá hacerse en Orizaba.”

 

Regeneración llegó a tirar treinta mil ejemplares que circulaban clandestinamente y logró influir en algunos grupos de trabajadores, como la Unión de Obreros de Cananea, que se formó según los lineamientos trazados por la junta del Partido Liberal Mexicano (creado en 1905 por los Flores Magón), debido a que entre sus afiliados circulaba el semanario. En este sentido, el historiador Javier Garciadiego ha expresado:

 

“A pesar de que desde 1908 decayó su influencia, es incuestionable su importancia histórica: dirigieron las críticas más constantes y certeras al régimen porfirista y gracias a Regeneración se concientizaron y politizaron muchos mexicanos; en sus filas adquirieron experiencia varios líderes que luego destacarían en la Revolución, y su estancia en Estados Unidos sirvió para minar el prestigio internacional de don Porfirio.”

 

El impreso contó también con los esfuerzos de Práxedis Guerrero, Antonio I. Villarreal, Librado Rivera, Modesto Díaz y Lázaro Gutiérrez de Lara, quienes además publicaban en Los Ángeles, California, el periódico anarquista Revolución (1907); para este último, desde su exilio en Sacramento, también escribía Ricardo Flores Magón, el “alma” del movimiento para derrocar a Díaz y lograr un cambio profundo que buscaba no solo cambiar al grupo en el poder, sino transformar radicalmente las estructuras política, económica y social de México.

 

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El vocero del magonismo