-Por fin, fui descubierta

 la “aparición de América” en el mundo occidental 

Ricardo Cruz

¡Hasta que, por fin, vino alguien a descubrirme!” Entrada del 12 de octubre de 1492 en un imaginario Diario íntimo de América. Podemos esbozar en nuestra mente la imagen del continente americano escribiendo estas líneas tras la llegada de Cristóbal Colón a sus contornos, como sugería con sorna e ironía el historiador Edmundo O’ Gorman en su obra La invención de América. Para ello, quizá ya sea hora de  dejar de lado, de una vez por todas, la idea del “descubrimiento” y, en cambio, tratar de entender –siguiendo a O’Gorman– el complejo proceso que llevó a la “aparición de América” en el mundo occidental (entiéndase Europa), por casualidad, como un tropiezo o un singular accidente.

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En el contexto global, a lo largo del siglo XV, Portugal avanzó en dicha dirección al hacerse de archipiélagos mar adentro del océano Atlántico, pero principalmente al controlar diversos territorios en las costas occidentales de África y luego en la India, con lo que tuvo acceso a fabulosas riquezas y especias, pero también pudo adquirir esclavos. Por su parte, los reinos de Castilla y Aragón –enlazados en 1479 gracias al matrimonio de los Reyes Católicos (Isabel y Fernando) y los cuales conformaron las bases de lo que sería el Imperio español– se habían expandido principalmente hacia el mar del Norte en las aguas atlánticas y las costas mediterráneas. 

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Al hablar del viaje de Colón en 1492, seguramente todos tenemos en la mente las famosas Pinta, Niña y Santa María, los nombres de las carabelas (aunque lo más seguro es que la última, de mayor tamaño, fuera en realidad una nao) que a muchos nos hicieron memorizar en la educación básica como mantra básico del aprendizaje de un acontecimiento de la historia universal que significaría un hito para el mundo. Por ello, entre otras razones, resulta necesario destacar la importancia del desarrollo tecnológico de la construcción naval y su vínculo con el proceso de conquista de América.

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La repartición de los océanos 
Con la Guerra de Sucesión castellana, que entre 1475 y 1479 enfrentó a Portugal y Francia –que al poco tiempo desistió de su participación– con la nobleza de Castilla que apoyaba a Isabel para llegar al trono, y que contaba con el respaldo del reino de Aragón. Este conflicto finalizó con un pacto que llevó a consolidar la unión de las Coronas de Castilla y Aragón, pero que también reconoció el dominio de los portugueses sobre el Atlántico (principalmente Guinea), a la vez que dejó para los castellanos el archipiélago de las Canarias, frente a las costas del norte de África. A partir de ese momento, señala Valdez-Bubnov, se sucedieron nueva incursiones en las Canarias para saquear y conquistar los territorios aún no controlados, principalmente la Gran Canaria, Tenerife y La Palma, mediante expediciones financiadas por empresarios y comerciantes, un esquema utilizado desde décadas atrás al que ahora se agregaba el poderoso  apoyo militar de los Reyes Católicos, así como el establecimiento de un astillero en la zona y el incesable desarrollo naval.

La rivalidad con Portugal –que controlaba la ruta al Oriente por las costas atlánticas de África y el subcontinente indio– llevó a la monarquía hispánica a buscar, por medio de Cristóbal Colón en 1492, nuevas vías por el occidente hacia Asia, a fin de acceder a los preciados productos suntuarios y especias de esa región. 

El mantenimiento naval salvó el viaje
“El éxito de Colón se debió a la infraestructura de mantenimiento naval en las Canarias, pues allí hizo escala para componer el timón de la carabela La Pinta y cambiar el velamen de La Niña. Sin astilleros funcionales en donde hacer escala y efectuar reparaciones que podían significar la diferencia entre la vida y la muerte, es probable que Colón jamás hubiese alcanzado América”

Sobre Colón, dónde nació, con quién se casó, qué monasterio le ayudó a negociar la empresa con la Corona hasta las Capitulaciones de Santa Fe (17 de Abril), cómo fue el acondicionamiento del Puerto de Palos, de donde salieron las embarcaciones, el préstamo que recibió para completar los gastos del viaje; del que recibiría la décima parte de las ganancias que se produjesen en las tierras a donde llegasen. Aunque, por varios años se siguió creyendo que Colón y los suyos habían llegado a Asia, a unas “Indias Occidentales”, y el famoso almirante murió sin saber que realmente se había topado con las tierras de un continente que tenía siglos de recorrer su propia historia. Descubre esto y más en el artículo completo.

¿Cómo citar este artículo?
Ricardo Cruz, ““Por fin, fui descubierta: América. La apuesta de los Reyes Católicos para hallar nuevas rutas comerciales”, Relatos e Historias en México, núm. 156, Octubre, 2021, pp. 59-63.