• domingo, 9 de diciembre de 2018.

El regimiento de la muerte del Doliente de Hidalgo

Por: Luis Arturo Salmerón

La madrugada del 2 de enero de 1812 Félix María Calleja del Rey, capitán general del Ejército realista, rodeó con sus hombres la Villa de Zitácuaro. En ella se encontraba la Suprema Junta Nacional Americana, fundada el 19 de agosto de 1811 a convocatoria de Ignacio López Rayón. El propósito formal de la Junta era instituir un órgano de gobierno para la nación mexicana, ya que no reconocía la sujeción a la estructura virreinal novohispana por considerarla ilegítima, representante de la metrópoli y, por lo tanto, de una nación extranjera. El propósito real de la junta era encabezar y dirigir la insurgencia. Cada día de vida de la Junta era una afrenta y una amenaza para el virrey Francisco Xavier Venegas, así que le ordenó a su mejor hombre y a su mejor ejército que arrasaran la rebelde Villa y a la Junta que albergaba.

 

A las 11 de la mañana de ese 2 de enero las tropas realistas avanzaron sobre Zitácuaro, su superioridad en hombres y armas era abrumadora, la caída de la villa era cuestión de horas, sin embargo, los fieles al virrey se enfrentaron a una resistencia más encarnizada de lo que esperaban. Entre la tropa insurgente llamaba la atención un pequeño batallón integrado en su mayoría por campesinos de la Tierra Caliente, de las Provincias de Michoacán y de México, conocidos comúnmente como “pintos”, que avanzaban cobijados por un extraño estandarte. Un estandarte rojo y negro que en ambos lados presenta símbolos muy peculiares: en el frente, sobre un paño de lana roja en la parte superior, lleva la leyenda “el doliente de Hidalgo” y, en la inferior, una segunda leyenda que dice “De á 12”. Como elemento principal, una cruz negra en cuyo centro se encuentra una calavera y detrás de ésta dos tibias en forma de cruz. En el reverso observamos, sobre la cruz negra, un arco de guerra estilizado en forma horizontal y una flecha en vertical, en posición de ser disparada, ambas en sarga de lana roja; en el centro, dentro de una gran esfera, vemos una corona imperial con el anagrama de la virgen María bordada con hilo blanco, orlada, sostenida con ramas de laurel y más abajo aparece una inscripción que dice: “2a Ba”. Esta cantidad de símbolos se han prestado a múltiples interpretaciones, pasando por masónicas, esotéricas y religiosas, pero una en la que todos coinciden es la siguiente: La guerra a muerte declarada por los Dolientes de Hidalgo a sus asesinos. Así, la misión del “regimiento de la muerte del Doliente Hidalgo”, creado por José María Cos, era como el de cualquier otro regimiento insurgente: defender la rebelión pero, sobre todo, vengar la muerte de Miguel Hidalgo.

El estandarte tomado por Calleja al aplastar a los insurrectos en Zitácuaro sirvió como trofeo para los realistas y hoy en día es uno de los tesoros que se ­exhiben en el salón de banderas del Castillo de ­Chapultepec.

 

“El regimiento de la muerte del Doliente de Hidalgo” del autor Luis Arturo Salmerón y se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 4.