• 23-sep-2019.

Antonio del Castillo

Cartografía urbana
Gerardo Díaz Flores

Dada su tendencia liberal, Del Castillo fue suspendido de dar cátedra durante el imperio de Maximiliano derrocado en 1867, aunque colaboró en otros proyectos científicos de ese régimen.

 

 

El ingeniero Antonio del Castillo Patiño nació en Pungarabato (conocido hoy como Ciudad Altamirano, en Guerrero), el 17 de junio de 1820, en el seno de una familia económicamente holgada que años más tarde sabría posicionarse para verse beneficiada con el régimen santannista. A la edad de doce años fue enviado a la ciudad de México para proseguir con sus estudios, los cuales culminaría con la obtención del título de ingeniero de minas en 1845, cuando contaba con veinticinco años de edad.

 

A partir de este momento la calidad de su trabajo le abrió las puertas como profesor en diversas instituciones, como el Colegio de Minería de la capital del país y la Escuela de Prácticas de Minas y Metalurgia de Pachuca (en el actual estado de Hidalgo). También fueron solicitados sus servicios en los diferentes regímenes que se instalaron en México durante la Guerra de Reforma y la Segunda Intervención francesa, ya en la segunda mitad del siglo XIX, cuando elaboró diferentes cartas geológicas de algunas entidades y una reforma a las Ordenanzas de Minería, reglamentación que desde tiempos novohispanos establecía la dirección y el gobierno del Colegio de Minería y tribunales de colegiados, entre otros aspectos.

 

La aparición de sociedades especializadas en diversos ámbitos científicos y culturales hizo que en 1870 Del Castillo presentara una iniciativa para crear la Sociedad de Mineros de la República, la cual finalmente pudo cristalizar en 1883 como Sociedad Mexicana de Minería. Desde ahí procuró la difusión y reconocimiento de todo avance en beneficio de la industria minera nacional y para 1886 culminó otro de sus grandes proyectos con el gobierno: la creación de la Comisión Geológica de México (hoy Instituto de Geología, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México). Una de las primeras tareas de este nuevo cuerpo fue en la Exposición Universal de París de 1889, donde se presentaron diversos trabajos, entre los que destacó el Catálogo de meteoritos mexicanos.

 

En adelante, Del Castillo figuró como el principal representante de México hacia el exterior en todos los asuntos relacionados con la minería y la geología. Su muerte llegó el 27 de octubre de 1895 en su despacho, mientras trabajaba en un estudio que presentaría ese mismo año.

 

El artículo “Antonio del Castillo” del autor Gerardo Díaz Flores se publicó íntegramente en Relatos e Historias en México número 101