LA RUTA DE HIDALGO V

De Morelia a Guadalajara | Guía del itinerario que siguió el líder insurgente desde septiembre de 1810 hasta julio de 1811

Luis Castillo Ledón

*Nota del editor:
Para la elaboración de esta guía nos hemos basado, fundamentalmente, en la ruta descrita por don Luis Castillo Ledón en Hidalgo. Vida del héroe (1948-1949). También hemos recurrido a las investigaciones sobre Miguel Hidalgo del historiador Carlos Herrejón Peredo, en especial a su obra La Ruta de Hidalgo (INEHRM, 2012). Asimismo, recomendamos el libro Diccionario de la Independencia de México (UNAM-IIH, 2010), coordinado por los investigadores Virginia Guedea, Ana Carolina Ibarra y Alfredo Ávila, y en el que participan más de doscientos académicos con breves ensayos. Para saber más, son insustituibles las primeras historias de la guerra de independencia escritas en el siglo XIX por Carlos María de Bustamante y Lucas Alamán; en internet se pueden encontrar ligas de descarga de todas estas obras.
 


 

 

Si Guanajuato era la intendencia más rica y la segunda ciudad más importante –después de la de México–, en tanto centro político, comercial y educativo del occidente y noreste del virreinato. La ocupación de la capital de Nueva Galicia, el 11 de noviembre, por las tropas insurgentes del Amo Torres, fue de total interés del generalísimo; por ello, se apresuró a entrar en Guadalajara el día 26. Las crónicas abundan en detalles acerca del masivo y entusiasta recibimiento a Hidalgo por parte de indios y mestizos de los pueblos, así como de la plebe urbana. Asimismo, las élites civiles y eclesiásticas le obsequiaron un magnífico y espléndido tratamiento, con servicios religiosos engalanados, conciertos y obras teatrales; quizá no por simpatía con la independencia, sino por el temor ante las noticias recibidas de la Alhóndiga.

Durante el mes y medio que permaneció en la ciudad, Hidalgo despachó desde el Palacio Real, al que dispuso que se le llamase Palacio Nacional. Desde allí designó autoridades criollas en el ayuntamiento y la Audiencia (tribunal general); ordenó comisiones militares hacia distintos territorios con los objetivos que expresó en sus manifiestos; pasó revista a tropas, e incluso firmó vales de vestimenta para oficiales y tropas. También formó un gobierno nacional con José María Chico como ministro de Gracia y Justicia, e Ignacio Rayón como ministro de Estado y Despacho.

En Guadalajara, también aprovechó la imprenta instalada para emitir bandos y manifiestos que favorecían a las mayorías, y editar el periódico *El Despertador Americano*, del cual se imprimieron siete números en los que Hidalgo, con el apoyo del editor y teólogo Francisco Severo Maldonado, abordó en extenso distintos temas: confirmó su radical llamado a la independencia nacional y al autogobierno; emitió duras críticas al régimen español; expresó su admiración por la revolución democrática estadounidense, e increpó a los criollos que no se habían unido al movimiento, especialmente a los de la Ciudad de México.

Desde el bando realista, cuando Calleja comenzó su entrada en Guanajuato el 25 de noviembre, ordenó degüello general y mandó fusilar y ahorcar en la plaza a la gente de Hidalgo. En Guadalajara, el cura hizo lo mismo: en diciembre ordenó el degüello de 350 españoles civiles, llevados subrepticiamente a una barranca en las afueras de la ciudad.

Después, Allende logró escapar de Guanajuato. Cuando arribó a Guadalajara, muy disgustado con Hidalgo, se dispuso a deponerlo definitivamente con el apoyo de otros capitanes. Luego, ante la inminente llegada de Calleja, el 10 de enero se formó una junta de guerra para decidir un plan: Allende opinó que no debían enfrentarlo, e insistió en organizar una guerra de guerrillas. De nueva cuenta, Hidalgo se impuso y ordenó dar batalla frontalmente.

Los insurgentes eran cerca de 30,000; en general, mal armados. Los batallones de caballería, infantería y artillería sumaban unos 3,400 hombres, mientras que más de 25,000 formaban una masa informe; entre ellos había 7,000 indios flecheros de Colotlán. En *El Despertador Americano* se confirmó: “Aquí, como ya os dijimos otra vez, se desplegó la bandera de la independencia para no enrollarse jamás: sed fieles a nuestra patria”. El 14 de enero, el ejército insurgente salió de Guadalajara, acampó en La Laja y pasaron por Zapotlanejo; el día 16, en Puente de Calderón, tomaron posiciones para enfrentar al ejército realista.

El 17 de enero, a las nueve de la mañana, comenzó el ataque dirigido por los comandantes realistas Manuel de Flon, Miguel de Emparan y Félix María Calleja, enfrentados a Ignacio Allende, el Amo Torres, Bernardo Villamil y Joaquín Arias (el bravo Jiménez no estaba presente, pues había partido de Guanajuato para combatir por el noreste del país).

En los primeros combates la ventaja era para los insurgentes, pero a las pocas horas de fuego abierto, de pronto ocurrió un incendio del lado insurgente, quizá porque algunos artilleros perdieron estopines aún encendidos que cayeron al piso, y con la sequía de enero el pasto se encendió y se propagó ampliamente. Un fuerte viento arrojó la espesa humareda al rostro de los insurgentes, causando gran confusión y una dispersión masiva de tropas, aunque Allende cubrió la retirada con una batería. En este fuego cayó muerto De Flon, conde de la Cadena, el cruel capitán e intendente de Puebla. Los realistas habían vencido y los insurgentes perdieron casi todo.

Allende, Rayón y unas tropas disciplinadas se dirigieron a Aguascalientes. Hidalgo, con muy pocos acompañantes, tomó el camino de regreso a Guadalajara, por Puente Grande, para dar un rodeo e ir hacia el norte. Durmió en San Agustín de las Calabazas y en la madrugada salió hacia Cuquío; pasó por Tepetates y Tateposco. Tomó rumbo a San José de Gracia –cerca de Aguascalientes–, por el camino de Calvillo. El 20 de enero ya estaba en San José, donde permanecería tres días. Como Zacatecas era un territorio donde actuaban las tropas insurgentes de Rafael Iriarte, allí se sintieron seguros.

El 24 de enero llegó a Pabellón (en el actual Aguascalientes), donde lo alcanzaron Allende y otros jefes militares. Reunidos en la sala de la hacienda, destituyeron a Hidalgo del mando supremo de la revolución… sigue leyendo en el artículo completo.



Referencia:

La redacción​, “La ruta de Hidalgo: Independencia y libertad de la nación: La insurrección en Guanajuato y Michoacán”, Relatos e Historias en México, núm. 215, Septiembre, 2026, p. 52-55.