El calendario mexica y el calendario actual: dos formas de habitar el tiempo

Puedes colgarlo en tu pared y aprender a organizar el tiempo desde dos creencias que están correlacionadas con los ciclos de la naturaleza y actividades de cultivo

RAFAEL TENA

Los calendarios son un elemento esencial en la vida humana: marcan el transcurso del tiempo, ordenan los eventos del pasado, sitúan el presente y permiten imaginar el futuro. En otras palabras, hacen posible la vida social. Sin embargo, no todas las culturas han entendido el tiempo de la misma manera.

Para los pueblos mesoamericanos, el tiempo no era únicamente una medida: era un elemento sagrado, una creación divina. De acuerdo con la tradición náhuatl, el calendario fue concebido por Oxomoco y Cipactónal, y no solo servía para registrar acontecimientos, sino para estructurar la vida cotidiana, ritual y simbólica.

Aunque hoy ese sistema calendárico ya no se utiliza en su forma original, su estudio sigue siendo fundamental para comprender la cosmovisión prehispánica: una manera de ver el mundo donde lo humano, lo natural y lo divino estaban profundamente entrelazados.

La cuenta de los días: el tonalpohualli

Uno de los pilares del sistema mexica era el tonalpohualli, o “la cuenta de los días”, un calendario ritual de 260 días. Este ciclo estaba compuesto por 20 trecenas (periodos de 13 días), cada una con una carga simbólica específica.

Más que medir el tiempo linealmente, el tonalpohualli organizaba la existencia en función de energías, destinos y presagios. Cada día tenía un significado particular y estaba asociado a deidades, fuerzas naturales y augurios que influían en la vida de las personas.

 

Las veintenas y el ciclo festivo

El año solar mexica se dividía en 18 veintenas, es decir, periodos de 20 días. A lo largo de estas veintenas se celebraban fiestas dedicadas a distintas deidades, muchas de ellas vinculadas al ciclo agrícola: la siembra, la lluvia, la cosecha o la renovación de la vida.

Estas celebraciones no eran eventos aislados, sino momentos clave para reafirmar el orden del mundo. A través del ritual, las comunidades renovaban su relación con los dioses, con la naturaleza y entre sí.

Encuentro de dos calendarios

Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, el calendario mexica entró en contacto con el calendario europeo, basado en la liturgia católica. Lejos de desaparecer por completo, muchas prácticas y concepciones del tiempo prehispánico persistieron, adaptándose a las nuevas estructuras religiosas.

De este encuentro surgió una compleja red de correspondencias. Las fiestas cristianas comenzaron a celebrarse en fechas que, en muchos casos, coincidían con antiguos periodos rituales mesoamericanos. Así, el calendario litúrgico y el indígena se entrelazaron, dando forma a una tradición cultural única.
 

Las veintenas y el ciclo festivo

El año solar mexica se dividía en 18 veintenas, es decir, periodos de 20 días. A lo largo de estas veintenas se celebraban fiestas dedicadas a distintas deidades, muchas de ellas vinculadas al ciclo agrícola: la siembra, la lluvia, la cosecha o la renovación de la vida.

Estas celebraciones no eran eventos aislados, sino momentos clave para reafirmar el orden del mundo. A través del ritual, las comunidades renovaban su relación con los dioses, con la naturaleza y entre sí.
 

El tiempo como herencia viva

Acercarse al calendario mexica no es solo mirar al pasado: es comprender cómo ese pasado sigue presente en la vida cotidiana. Las fiestas, los ritmos y las formas de habitar el tiempo en México son testimonio de una continuidad cultural que ha sabido transformarse sin desaparecer.

En ese sentido, el calendario no es únicamente una herramienta para medir los días, sino una memoria viva: un puente entre mundos que, lejos de excluirse, continúan dialogando.

Para saber más, aquiera el número especial de Arqueología Mexicana 59, dedicado al calendario mexica y su relación con el calendario actual, podrás explorar la correlación completa día a día, conocer las fiestas de las veintenas, adentrarte en el tonalpohualli y descubrir cómo perviven estas tradiciones en las fiestas populares de México.
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Rafael Tena*
investigador cuyos trabajos (2008) se utilizan para hacer la correspondencia entre el calendario mexica y el calendario europeo, tomando como fecha base el 8 de noviembre de 1519.