Leandro Valle y Miguel Miramón eran los mejores amigos en el Colegio Militar. Tenían catorce años cuando combatieron al invasor estadounidense como cadetes; eso fue en 1847. El destino quiso separarlos al haber tomado el sendero de la guerra en ejércitos enfrentados: en 1858 ambos eran generales, pero uno del bando liberal y el otro del conservador. Ni la guerra ni la distancia política segó la amistad, aunque los dos pagaron con su vida la adhesión a sus respectivas causas. Valle murió fusilado en 1861 como uno de los más jóvenes y reconocidos combatientes liberales del siglo XIX.