El 9 de marzo de 1916, Francisco Villa al mando de 500 hombres atacó Columbus, Nuevo México, y enfrentó al ejército estadunidense en una batalla que duró seis horas y que causó grandes destrozos al poblado. Estados Unidos respondió a este ataque rápidamente enviando a México una expedición punitiva formada por 4 800 soldados, más tarde aumentada hasta 10 000, que invadió el estado de Chihuahua con la intención de capturar a Villa, vivo o muerto, y destruir sus tropas.
En 1920 se rindió al gobierno federal para morir asesinado el 20 de julio de 1923. En los primeros días de febrero de 1926 una escalofriante noticia recorrió el país. La tumba de Villa había sido violada y al cadáver le fue cercenada la cabeza. Las malas lenguas señalaron como culpables a los norteamericanos.
Cuando Emiliano Zapata y Pancho Villa brindaron por su alianza en Xochimilco
Villa y Zapata eran sustancialmente diferentes; hasta contrastantes. De modo que los primeros minutos del encuentro resultaron un tanto incómodos. “Era divertido verlos tratando de hacer amistad. […] Como novios de pueblo”, escribiría Leon Canova, taquígrafo estadounidense que registró la reunión.
Francisco Villa no sería envenenado, pero sí asesinado en 1923 en Parral, Chihuahua, durante una emboscada en la que fue acribillado a tiros mientras viajaba en un automóvil.
El 20 de julio de 1923 ocho asesinos emboscaron al general Francisco Villa en Parral, Chihuahua. En el asesinato de Villa está probada la responsabilidad del presidente de la República y su secretario de Gobernación y virtual sucesor, los generales Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.
El 9 de marzo de 1916, al grito de “¡Viva Villa!” y “¡Viva México!”, más de quinientos hombres atacaron Columbus, Nuevo México, dirigidos por el general Candelario Cervantes, quien ejecutó un plan diseñado por Francisco Villa. Los atacantes fueron rechazados por fuerzas del ejército estadounidense después de una batalla que duró alrededor de seis horas y causó grandes destrozos en el pueblo.
Cuando Abraham González C. consideró necesario acercar a Francisco Villa a las fuerzas insurgentes, consiguió que Pedro Hermosillo, amigo de ambos, le concertara una cita.
La leyenda lo pinta como un Robin Hood de las sierras de Durango, pero la evidencia lo muestra como un bandido de poca monta que alguna vez conoció la cárcel.
Cada verano, la ciudad de Oaxaca se transforma para la fiesta más importante del año, a fin de recibir a las miles de personas que participarán en ella, tanto actores como asistentes. Esta expresión de la multiplicidad de culturas, etnias y tradiciones que distinguen al estado tuvo su origen en 1932, cuando Oaxaca cumplía cuatrocientos años de haber sido nombrada ciudad por el rey Carlos V, lo que el gobierno aprovechó para organizar el festejo y atraer visitantes e inversiones.