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La exploración del noreste
El primer plano conocido de Monterrey es de 1768, Plano del Presidio y Ciudad de Monterrey Capital del Nuevo Reyno de León, realizado por el cartógrafo Joseph Urrutia, al servicio del virrey, como parte de un conjunto de planos que levantó en una expedición en todo el norte del virreinato. Lo curioso es que casi doscientos años después de los primeros asentamientos, la población es muy escasa. Y se aprecia el espacio de ocupación al sur del arroyo de los ojos de agua (calle Juan Ignario Ramón) y en la margen norte del río Santa Catarina al sur. Apenas unas pocas manzanas del actual centro de la ciudad.
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La fundación de Monterrey
Desde los primeros decenios del siglo XVI comenzó a empedrarse el Camino Real de Tierra Adentro, llamado la ruta de la plata. La ruta llegó hasta Santa Fe, en Nuevo México, a más de 2,500 km de la Ciudad de México. En el decenio de 1560, desde Zacatecas, partió un ramal hacia el noreste, pasando por Mazapil, para llegar a las minas de Monclova y Cerralvo (en Coahuila y Nuevo León). En 1577 asentaron poblaciones en Saltillo y Monterrey.
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Se emiten los bonos Jecker
Jecker pasó de ser uno de los hombres de negocios más adinerados de México a ser expulsado de nuestro país. Murió fusilado en Francia en 1871.
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Carlos Santana, el eterno hippie de la guitarra electrizante
Carlos Santana, ya reconocido como uno de los mejores guitarristas de rock en el mundo, se hizo incluso del récord Guiness para un músico que logra colocar dos números uno en ventas con 28 años de diferencia.
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“La desgracia de ser un mexicano”
The American Star (después llamado Daily American Star) fue publicado por el ejército estadounidense que ocupó la Ciudad de México y salió a la luz entre septiembre de 1847 y mayo de 1848. Allí se darían a conocer las cartas interceptadas a los soldados mexicanos que defendieron la capital del país.
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La posesión demoniaca de Sor Margarita de San José
La diferencia entre la tentación demoniaca y la posesión consistía en que en la primera los demonios actuaban desde fuera de la persona y, por lo tanto, esta tenía responsabilidad sobre sus acciones a pesar de la influencia maligna. En el segundo caso, el que actuaba era el demonio, despojando al individuo de su libre albedrío y, por lo tanto, no tenía responsabilidad sobre sus acciones.





