La polémica Madame Curie

Consuelo Cuevas-Cardona

 

La notable científica fue rechazada en París pero elogiada en México. Marie fue presa de la sociedad machista de la época que primero intentó menospreciar su trabajo con Pierre Curie; luego cuestionó su moral y fidelidad a la memoria de su esposo y, más tarde, puso en tela de juicio su segunda candidatura al Nobel. Sin embargo, parte de la comunidad científica también la apoyó al reconocer sus éxitos.

 

 

Marie Sklodowska-Curie ha sido una de las científicas más reconocidas del mundo. Junto con su esposo, Pierre Curie, descubrió dos elementos químicos radioactivos: el polonio y el radio. El hallazgo, de gran trascendencia en sí mismo por abrir el camino a nuevos conocimientos acerca de la materia, resultó tener también aplicaciones prácticas. El radio, sobre todo, se consideró durante varios años como una fuente de curación de numerosas enfermedades y también tuvo aplicaciones en la industria. Debido a su descubrimiento, los Curie obtuvieron el premio Nobel de Física en 1903.

 

Tres años después murió Pierre en un accidente. Sobreponiéndose a su dolor, Marie continuó con su trabajo científico y obtuvo en 1911 el premio Nobel de Química. A pesar de ello, tuvo que enfrentar muchos obstáculos por ser mujer. Por ejemplo, no se aceptó su ingreso a la Academia de Ciencias de París y este rechazo provocó escritos muy duros contra ella en los periódicos franceses.

 

¿Qué se dijo de Madame Curie en México?

 

Marie Sklodowska nació en Varsovia en 1867, cuando parte del territorio polaco era dominado por el imperio ruso, de manera que desde muy pequeña supo lo que era la represión. En la escuela, los inspectores rusos hacían visitas continuas para confirmar que solamente se hablara y se enseñara su idioma. Sin embargo, los profesores se las ingeniaban para ocultar libros en polaco y enseñar a los niños su propia cultura. El padre de Marie, un profesor de física y matemáticas, perdió su empleo por su lucha nacionalista y fue obligado a ejercer trabajos de baja remuneración, por lo que la familia vivía en la pobreza.

 

Para poder ingresar a la Universidad de París, Marie tuvo que trabajar varios años como institutriz, por lo que, una vez que logró entrar, se dedicó de lleno a sus estudios y logró obtener la licenciatura en Física en 1893 y la de Matemáticas en 1894. En este año conoció a Pierre, quien era profesor de la Escuela de Física y de Química Industriales y se inició el trabajo conjunto. Para continuar con su doctorado, Marie eligió como tema de estudio las radiaciones emanadas de las sales de uranio, descubiertas poco antes por Henri Becquerel, lo que finalmente llevaría al descubrimiento del polonio y el radio en 1898.

 

En México, las primeras notas acerca del tema empezaron a publicarse en 1904. El 1 de enero de ese año, en el periódico El Popular, se escribió: “Un matrimonio de sabios de veras son los héroes del día, y aun del año, y tal vez del siglo: Madame Curie y su esposo Monsieur Curie, los descubridores del radium. ¿Y qué es el radium? ¡Friolera! Es un cuerpo simple que vale tres mil veces su peso en oro; que produce luz y calor sin disminuir su volumen ni su peso; que lanza rayos invisibles de tres clases, unos benéficos que sirven para curar el lupus y matar varias clases de microbios y para prolongar la vida”. Y en El Diario del Hogar, dirigido por don Filomeno Mata, se escribió el 3 de marzo del mismo año un artículo titulado “Las maravillas del radio”, en el que se explicaba que el descubrimiento de los esposos Curie había revolucionado el mundo de la ciencia. Se narró que Luis G. León, profesor de Física y fundador de la Sociedad Astronómica de México, había logrado adquirir un espintariscopio de Crookes, aparato por el que se podía apreciar el maravilloso poder lumínico del prodigioso metal. El instrumento era semejante a un microscopio; en la parte superior tenía una lente de aumento y en el fondo una pequeña pantalla con una partícula de radio del tamaño de la punta de un alfiler que emitía una infinidad de pequeñísimos rayos luminosos en continuo movimiento.

 

En El Diario del Hogar del 23 de abril de 1904, se dijo que en el último número de la Crónica Médica Mexicana se había publicado un artículo de un doctor Schuldt que mencionaba las aplicaciones de radio realizadas en varias partes del mundo para tratar el cáncer y matar microbios. En este texto se mencionaba ya que el elemento podía ser nocivo, pues producía úlceras en los tejidos vivos y había provocado parálisis y muerte a ratones expuestos a las radiaciones por unas horas. A pesar de esto, en años posteriores surgieron industrias que utilizaban el radio en numerosos productos, desde pinturas luminosas hasta cosméticos y pastas de dientes.

 

Cuando Pierre Curie murió, en 1906, en El Imparcial apareció la nota de la ceremonia de duelo realizado por la Sociedad Científica Antonio Alzate, de la que el científico francés era socio honorario, mientras que en El Diario se comentó que en la Universidad de la Sorbona Madame Curie había ocupado la cátedra de su esposo, resaltando que era la primera vez que una mujer era profesora en esta institución. Más adelante, el 12 de marzo de 1909, El Tiempo publicó un artículo sobre la pareja de sabios y un libro que acababa de publicarse: “El matrimonio del sabio Curie fue raro y hermoso. Me atrevo a citarlo como ejemplo porque la viuda de Curie acaba de publicar el prefacio que ha escrito para el libro que contendrá las obras de su marido. Que no esperen los curiosos confidencias íntimas, ahoga la viuda su dolor personal para ocuparse tan solo del sabio desaparecido; pero se adivina entre sus líneas una tristeza que nada podrá consolar”.

 

Rechazada por ser mujer

 

El 4 de enero de 1911, la Academia de Ciencias de París se reunió para votar por el ingreso de un nuevo integrante y Madame Curie se había postulado como candidata; sin embargo, fue rechazada por el mero hecho de ser mujer. Algunos periódicos franceses publicaron notas muy desagradables. Por ejemplo, en el diario católico La Croix se escribió: “La señora Curie posee sobre todo un título: fue la esposa inteligentísima y abnegadísima del hombre de inmensa valía que se llamó Curie... ¿Cuál sería su parte real en los descubrimientos de su marido? ¿Fue únicamente la mano de la compañera o el cerebro complementario de un vigoroso cerebro? Nadie puede decirlo”.

 

Por su parte, Arturo Vinardell Roig, catalán que tenía una columna llamada “Crónica de París”, escribió: “Estoy persuadido de que esa buena señora posee una instrucción científica elevada, una esmeradísima cultura, una laboriosidad y una aplicación al estudio ciertamente elogiables; de ahí no pasa”. Y después de dudar también sobre su contribución real en el descubrimiento del radio, barruntó: “Nada ha producido después Madame Curie que valga la pena de ponerlo en parangón con los trabajos de otros sabios académicos”. ¿Qué habrá pensado este señor cuando unos meses después, en ese mismo año, Madame Curie recibió el premio Nobel de Química?

 

Pero sigamos con lo ocurrido en México. En el periódico veracruzano La Opinión, del 13 de febrero de 1911, alguien con el seudónimo de El Aretino publicó:

 

“Madame Curie, la descubridora del maravilloso radium, no logró entrar a la Academia de Ciencias de París. La ilustre profesora de la Sorbona, emporio del saber, la señora Sklodowska-Curie, debe haber recibido la noticia de su derrota de esta ocasión con la misma tranquilidad con que se presenta diariamente a dar su clase [...].

 

Pero el feminismo científico no ha perdido nada en este suceso; sigue triunfalmente su lucha y lo que fue hoy derrota será mañana victoria ruidosa. La misma Madame Curie, la eminente profesora, verá en no lejano día que el instituto se abrirá, vencida la hostilidad de los tradicionalistas, y penetrará con modestia, sin vano orgullo, a continuar sus investigaciones y a enseñar, porque esa es su misión.”

 

Y en el mismo periódico, con fecha del 18 de noviembre de 1911, un autor o autora anónima escribió los siguientes párrafos, que vale la pena transcribir completos:

 

“Un lacónico telegrama de fecha 3 del presente, insertado en este diario, nos trajo la noticia de que el premio Nobel de Química ha sido otorgado a la señora Marie Sklodowska Curie, descubridora del radio.

 

Aunque el hecho que relató el telegrama pasó casi inadvertido, qué gran significado tiene, mayormente si se tiene en cuenta que Madame Curie hace poco tiempo fue objeto de desacato, que fue una ofensa para todo su sexo: ¡se pretendía elevarla a la misma altura que la de los señores académicos franceses!

 

Madame Curie fue despreciada no por sus doctrinas, sino por el hecho de ser mujer, aunque parezca mentira. ¿Hasta cuándo arrancaremos de nuestra conciencia este resto de la selva?

 

Y esa oposición tan tenaz al encumbramiento de la mujer es la demostración misma de su alcance intelectual. ¿Por qué se le teme?, ¿por qué se acumulan en su camino obstáculos que la detengan en su avance, si no es porque se tiene el conocimiento de su poder?”

 

Aquel año de 1911 fue controvertido, además, por un hecho dramático. Después de cinco años de viudez, Marie Curie tuvo una relación con el físico Paul Langevin. Por desgracia, el hombre era casado, aunque tenía meses separado de su esposa, una mujer de carácter muy agrio que lo demandó por adulterio y armó un escándalo mediático.

 

La prensa francesa de derecha, que como ya se vio criticaba a Marie, la atacó aún más duramente y la acusó de extranjera, judía y “destruye-hogares”.

 

En México se publicaron breves notas al respecto que describieron a la señora Langevin como una “intransigente” que había acusado a Madame Curie, “la ilustre sabia descubridora del radium, de haberle disputado a su marido”, además de que había actuado como una Sherlock Holmes al entrar al departamento donde vivía Paul Langevin para robar unas cartas que iba a presentar ante el tribunal. En todas las notas se señalaba que el asunto ya se estaba solucionando; sin embargo, el conflicto fue tal que algunos amigos recomendaron a Madame Curie no ir a Suecia a la ceremonia del Nobel. Otros, como Albert Einstein, la animaron a ir y despreciar el alboroto. Al final, ella escribió una carta en la que argumentó que su trabajo científico no tenía nada que ver con las difamaciones y calumnias en torno a su vida privada y se presentó dignamente a recoger el premio.

 

Para reflexionar

 

En este breve relato es imposible mencionar todo lo que se escribió sobre radioactividad en México en aquellos años, pero hubo numerosos artículos que trataron el tema, lo cual nos lleva a una primera reflexión acerca de las cuantiosas notas científicas que podían leerse en los periódicos nacionales a principios del siglo XX. En varios, como se ve, se trataban temas de ciencia. En este sentido, el historiador Luis González y González narra en su libro Pueblo en vilo, que en 1906 empezó a llegar a San José de Gracia, Michoacán, el periódico El País, en el que se publicaban noticias de inventos que causaban gran admiración entre los pobladores, como el teléfono, el automóvil, el cine, la lámpara incandescente, los submarinos o los aviones. Y, por lo leído, también la radioactividad fue objeto de interés.

 

Otro punto de reflexión son los comentarios feministas publicados en La Opinión. No se trata de traducciones, sino que fueron artículos escritos seguramente por una mujer, dada la fuerza con que se trata el tema. Es una lástima que en la prensa de entonces la mayor parte de las notas fueran anónimas o escritas con seudónimo, porque esto impide dar seguimiento a las periodistas que existieron entonces y es seguro que las había. Por ejemplo, Luis I. Mata narra en el libro que escribió sobre su padre Filomeno Mata, su vida y su labor (1945), que el 31 de diciembre de 1893 en El Diario del Hogar apareció la fotografía de los dieciocho redactores de diversos periódicos opositores al gobierno porfirista encerrados en la cárcel de Belén de Ciudad de México; entre ellos se encontraba una mujer llamada Rosa Palacios, colaboradora de su padre.

 

En general, hayan sido mujeres u hombres los que escribieron sobre Madame Curie, la prensa mexicana se mostró respetuosa con esta científica a la que dieron el mayor de los elogios. Aun en la época en que fue acusada de destruir hogares, los periodistas del país escribieron notas muy discretas sobre lo que ocurría en París y siempre se dirigieron a ella como la sabia o la excelsa mujer que había ganado el premio Nobel. El machismo, que se supone dominante en nuestro país, pudo quedar silenciado en aquellos años para dar paso al reconocimiento hacia la lucha de una científica que tuvo que vencer muchos obstáculos por el solo hecho de pertenecer al género femenino.

 

 

El artículo "La polémica Madame Curie" de la autora Consuelo Cuevas-Cardona se publicó en Relatos e Historias en México número 128