Verde que te quiero verde

Historias y sabores del ancestral aguacate

Ricardo Cruz García

"—¿Cómo dijiste esas dos voces?
—Hipérboles y energías
—Parecen frutas de las Indias, como plátanos y aguacates”

 

Este diálogo perteneciente a *La Dorotea* (1632), del dramaturgo español Lope de Vega, invita a pensar que para las primeras décadas del siglo XVII no era extraña la mención, en el ámbito europeo, de aquel fruto verde y mantecoso cuyo nombre científico es *Persea americana*, lo que a su vez indica que desde tiempo atrás su sabor y su fama habían traspasado la región mesoamericana para volverse de uso común, bajo una visión un tanto exótica, en el Viejo Continente.

Con una historia de domesticación que data de hace por lo menos nueve mil años, y cuyos orígenes se han establecido tanto en Puebla como en Honduras, el *ahuácatl* (como se le designaba en náhuatl) y sus variantes tenían una presencia importante en Mesoamérica y la zona andina (donde hasta la fecha se le conoce mediante la voz de origen quechua *palta*) desde antes de la invasión española, pues se usaba como alimento y medicina. Sobre este último punto, por ejemplo, en el *Códice florentino* (siglo XVI) se señala que el hueso del aguacate molido se podía utilizar para elaborar remedios que combatían la caspa, la “enfermedad de postillas” (costras) y sarna en la cabeza, así como las llagas.

En la misma obra se menciona que el *ahuacacuáhuitl* (o aguacatero) daba el fruto llamado *ahuácatl*, “de hechura de corazón”. Además, se dan luces sobre sus variedades: “Hay otros ahoacates que se llaman *tlacazolahuácatl*. Son grandes. […] Las mujeres que crían no los osan comer, porque causan cámaras a los niños que maman. Hay otros […] que se llaman *quilahuácatl*. […] Son verdes por de fuera. Son muy buenos de comer. Son preciosos”.

Igualmente, desde entonces encontramos un antecedente de lo que hoy conocemos como guacamole, pues tales frutos se mezclaban con “chile que quema mucho, llamado chiltecpin”. De hecho, desde tiempo atrás existía la voz *auacamulli*, que Alonso de Molina –autor del primer vocabulario náhuatl-español– identificó en el siglo XVI como “manjar de auacates con chilli… lee el artículo completo en la revista edición 216.


¿Cómo citar este artículo?
​Ricardo Cruz García, “Verde que te quiero verde. Historias y sabores del ancestral aguacate”, Relatos e Historias en México, núm. 216, Octubre, 2026, pp. 16-17.


*Ricardo Cruz García
Historiador y columnista de la revista.