En el relato anterior de Celaya se describió que la férrea defensa constitucionalista fue consecuencia de diversas decisiones; la principal, la desinformación sobre la ubicación exacta del enemigo, lo que llevó a Obregón a dispersar gran parte de su caballería hacia Acámbaro y Dolores; por otra parte, la abrupta llegada del villismo en un contingente superior sobre la ruta desde Salamanca que velozmente se posicionó para tomar Celaya. Fue entonces que Obregón decidió defender con todos sus recursos en una posición fija que tendría más posibilidades de éxito que un repliegue hacia Querétaro.
Por su parte, Villa omitió aislar completamente a los constitucionalistas al enfocarse en entrar a como diera lugar por el oeste de la ciudad, permitiendo al constitucionalismo recibir refuerzos y, lo más grave, no mantener reserva alguna creyendo que con ímpetu doblegaría a su enemigo.
Replanteo de estrategia
A pesar de todo, en esas acciones se decidió poco. En las siguientes horas una lluvia de telegramas se esparció por toda la república para reacomodar el trato de la guerra, mientras que a Celaya llegaron finalmente los refuerzos dispuestos por Venustiano Carranza: la 1ª División de Oriente del general Gabriel Gavira desde Tula; brigadas del general Gonzalo Novoa desde Querétaro; los Batallones de Rojos del coronel Juan José Ríos desde Orizaba y diversa caballería dispersa para asegurar los diferentes caminos de hierro que ahora se requerían en el frente.
Villa, desde Irapuato, conferenció con Tomás Urbina para que tomara de una vez por todas el campo petrolero de Ébano en San Luis Potosí y con ello ejerciera presión en el Golfo, pero no solicitó su refuerzo. De San Luis Potosí convocó a los hermanos Cedillo y de Tamaulipas a los Carrera Torres; de Jalisco a los diferentes hombres que pudieron llegar, pues aquel frente se mantuvo muy activo contra el general constitucionalista Manuel M. Diéguez, que tampoco llegó a reforzar a Obregón, y los zacatecanos del general Pánfilo Nátera.
Las cifras para ambos ejércitos se aproximaban a los 15,000 hombres, aunque hay quienes gustan mantener la versión de la superioridad villista ignorando por completo que la División del Norte continuaba sufriendo bajas en todos los frentes superiores a las del constitucionalismo.
Mientras tanto, la preocupación real era la ausencia de parque. Los recursos estaban agotados y para una compra sustancial en Estados Unidos Villa reunió cuanto pudo y como pudo. Mucho parque quedó en el imaginario pues no se logró enviar o ni siquiera adquirir… continua leyendo en la revista.
¿Cómo citar este artículo?
Gerardo Díaz, “Las batallas del Bajío de 1915. La derrota de Pancho Villa frente a Álvaro Obregón. Parte III“, Relatos e Historias en México, núm. 216, Octubre, 2026, pp. 22-25.
*Gerardo Díaz
Historiador y columnista de la revista.

