La lente de Guillermo Kahlo

(sí el papá de Frida)

Gerardo Díaz

Se suele pensar a Guillermo Kahlo como el experto fotógrafo alemán que viajó a nuestro país para preservar a través de su oficio lo más bello de México. Sin embargo, las circunstancias de su llegada y consolidación como una de las lentes más reconocidas difieren de ello. 

 Wilhelm : al castellano : Guillermo
Kahlo nació en 1872 bajo la bandera del Imperio alemán, creado apenas un año atrás y que unificó bajo una misma nación a una serie de territorios con lenguaje en común liderados por el emperador Wilhelm I. Este fue el nombre que recibió nuestro personaje; es probable que el ferviente nacionalismo ocasionado por la coronación del emperador hiciese que sus padres lo llamaran así. Aunque este sentimiento no fue suficiente para mantener a Guillermo en Alemania, pues optó por emigrar a los 19 años.

Los presuntos motivos de su emigración a México son variados y poco claros. Lo cierto es que en 1891 desembarcó en Veracruz, trayendo consigo referencias, no como fotógrafo, sino para emplearse en cualquier oficio. Por su idioma, acudió con familias alemanas de prestigiosos negocios, como los Diener, dedicados a la joyería; los Loeb, que destacaban en cristalería, o los Boker, que tenían una de las importadoras de herramientas más exitosas. Guillermo fue empleado por todos ellos, principalmente en los ámbitos contable y de ventas.

Al casarse se cambió el nombre
En noviembre de 1894 se casó con María Cardeña y decidió hacer la transición definitiva de su nombre al castellano, firmando a partir de ese momento como Guillermo. Junto a María, fue padre por primera vez. Luego, el nacimiento de su segunda hija tuvo consecuencias: la muerte de su esposa durante el parto. No obstante, esto no pareció ser una insalvable tragedia, pues tres meses después contrajo segundas nupcias con Matilde Calderón, con quien procreó cuatro hijas más, entre ellas Frida, quien llegó a ser una de las artistas mexicanas más reconocidas del siglo XX.

Convertirse en fotógrafo 
Hasta ese momento, Guillermo el fotógrafo era inexistente. Su ingreso al mundo de la lente pudo deberse a la relación con su nuevo suegro, don José Antonio Calderón, quien laboró en ese oficio. Otra hipótesis más arriesgada es que las primeras lecciones de fotografía las hubiera tomado en Alemania y que, al comentarlo en México con sus connacionales, estos le solicitaron algunas tomas. Esto no suena tan descabellado cuando se sabe que uno de sus primeros trabajos tras la lente fue para la alemana Casa Boker, en 1899. Para ellos fotografió su nuevo edificio insignia, inaugurado en la Ciudad de México un año después. 

Ese trabajo lo catapultó para realizar otros proyectos e instalar un estudio fotográfico que “contenía todos los accesorios necesarios para los retratos fotográficos (un tapete oriental, sillas francesas y telones de foto decorado con paisajes imaginarios), sus grandes cámaras alemanas, objetivos y placas de vidrio”. De acuerdo con la investigadora de la fotografía Rosa Casanova, Kahlo comenzó a destacar sobre otros fotógrafos por la seriedad metodológica con que abordaba sus tomas: “Primero recorría el sitio que debía fotografiar, identificaba la toma, realizaba una valoración fotométrica de las diversas áreas que componían la imagen, desde las muy iluminadas a las más oscuras, privilegiando el motivo central o los detalles que deseaba evidenciar […] Regresaba, quizá al día siguiente, provisto del equipo necesario, emplazaba la cámara en los puntos que le permitieran abarcar dos ángulos del edificio, y ejecutaba las fotografías a la hora ideal para sus fines”.

Dentro de este rigor laboral, Guillermo también aprendió a elaborar sus placas de vidrio y experimentó con las sustancias químicas y la impresión final que requería, según las condiciones de luz para las tomas

La fotografía de monumentos 
La celebración del Primer Centenario de la Independencia de México, en 1910, implicó para Kahlo un gran contrato. El gobierno de Porfirio Díaz le encomendó realizar un inventario fotográfico de los bienes y monumentos nacionales, para lo cual visitó un número considerable de templos a través de cientos de kilómetros.

El trabajo fue arduo. Entre 1904 y 1908 se dedicó a preparar los escenarios correspondientes para todas las tomas: ¿dónde comenzar?, ¿hacerlo de mañana o de tarde?, ¿cuál será la mejor vista? Para su fortuna, el presupuesto no paró de fluir y se estima que en conjunto realizó casi 2,000 tomas. Si bien los contratos más lucrativos para Kahlo estuvieron relacionados con la arquitectura, también realizó tomas de estudio y otros trabajos, como su colaboración para una de las primeras publicaciones periódicas mexicanas que utilizó la fotografía como elemento indispensable: El Mundo. Semanario Ilustrado.

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La muerte de su esposa Matilde, en 1932, lo apartó definitivamente de la lente y lo llevó a quedarse en casa y realizar tomas más íntimas, familiares. Guillermo Kahlo murió en la Ciudad de México en abril de 1941. De acuerdo con el Sistema Nacional de Fototecas, en 1980 ingresaron a la Fototeca Nacional 4,290 de sus piezas contratadas con diferentes instancias gubernamentales a través de los años, por lo que hasta la fecha es una de las más grandes del género arquitectónico en el siglo XX.

¿Cómo citar este artículo?
​Gerardo Díaz, “La lente de Guillermo Kahlo. Maestro de la fotografía arquitectónica”, Relatos e Historias en México, núm. 182, Diciembre, 2023, pp. 64-67.