Chiapas bajo disputa I

Un espacio de refugio. Prácticas de asilo político en el Soconusco (1826-1832)

JUSTUS FRIEDRICH MARTIN FENNER

Tras el derrumbe del imperio de Agustín de Iturbide, en noviembre de 1824 se constituyó la República Federal de Centroamérica. Dos años después, el presidente liberal, el salvadoreño Manuel José Arce, disolvió el Congreso antes de terminar su periodo, en 1827; estableció un fuerte centralismo que le restó el apoyo de los liberales y estalló la guerra civil en toda la región con la resistencia del general hondureño Francisco Morazán. Con el apoyo de este caudillo, el Congreso designó en junio de 1829 al senador Juan Barrundia como presidente de Centroamérica. Después de la guerra civil, Arce fue expatriado y encontró refugio en México; en 1831, en Escuintla, en el Soconusco, fue atacado por tropas del general liberal francés Nicolás Raoul, bajo el mando de Morazán. Arce patrocinó nuevas tropas que, inútilmente, intentaron recuperar el poder en Guatemala y Honduras, lo que mantuvo a la región bajo constantes enfrentamientos militares.

En la vorágine geopolítica fronteriza, tres villas del Soconusco (Tapachula, Tuxtla Chico y Escuintla) se declararon soberanas durante la guerra civil que desgarró Centroamérica entre 1826 y 1832, y decidieron responder a la exigencia de asilo político de numerosas familias que atravesaban la frontera, a pesar de la amenaza militar guatemalteca.

En pleno proceso de independencia, y poco antes de que "Chiapas Libre" declarara en septiembre de 1824 su adhesión a México, la subdelegación del Soconusco se separó de dicho proceso y anunció su incorporación a Guatemala, como parte de las Provincias Unidas de Centroamérica. Guatemala aceptó con entusiasmo esta decisión, mientras que México y Chiapas la rechazaron, desconociendo la facultad del Soconusco para separarse y reafirmando su soberanía sobre esa franja del litoral pacífico.

Para evitar un conflicto armado, ambas naciones acordaron en 1825 un convenio —nunca formalizado ni firmado— que declaraba la neutralidad del Soconusco hasta que se estableciera un tratado de límites que definiera su futura pertenencia. Durante los 17 años siguientes, hasta que México ocupó militarmente el Soconusco en 1842, la soberanía de este territorio recayó en los cabildos de tres pequeñas villas de población mayoritariamente indígena, aunque dominadas por cabildos ladinos: Tapachula, Tuxtla Chico y Escuintla. Sin autoridades superiores a los alcaldes primeros, estos cabildos asumieron las funciones de gobierno, seguridad, salud, justicia y relaciones exteriores, actuando como entidades soberanas frente a México y la República Federal de Centroamérica.

Ante la incertidumbre sobre su futuro político, las tres villas comenzaron a tomar posiciones. Tuxtla Chico y Escuintla se definieron mayoritariamente como pro-mexicanas, mientras que Tapachula, antigua cabecera del Soconusco, defendía una alianza con Guatemala y pretendía imponer su voluntad sobre las demás. Este desencuentro tuvo como resultado la formación de las tres villas, cada una asumiendo funciones soberanas frente a las otras dos.

Refugio y asilo en Soconusco

La guerra civil en la recién fundada República Federal Centroamericana, que provocó la huida de cientos de familias a México y Soconusco, impulsó a los cabildos de Soconusco a considerarse con autoridad soberana para aceptar o rechazar a refugiados políticos, especialmente centroamericanos. Su presencia generó fricciones tanto con Guatemala como entre las propias villas, porque el tratamiento a los asilados variaba según la orientación política de cada cabildo, provocando una polémica sobre las responsabilidades humanitarias de un Estado neutral frente al derecho de asilo, una discusión que anticipó debates que se retomaron apenas a finales del siglo XIX en los trabajos de codificar el asilo como parte del derecho internacional.

Declarado neutral y considerado extraterritorial por México y la República Federal de Centroamérica, pronto los perdedores de las diversas luchas políticas intestinas de ambos países descubrieron la conveniencia de este espacio neutral para buscar refugio y asilo en Soconusco. Su cercanía geográfica facilitaba a los asilados mantenerse en contacto con sus amigos, familiares y compañeros de lucha buscando reorganizarse militarmente para recuperar el poder político perdido. La mayoría de los asilados eran guatemaltecos, beneficiados por la larga pertenencia de Soconusco a la Capitanía General de Guatemala y múltiples relaciones familiares y comerciales de larga data entre las regiones de Soconusco y Quetzaltenango. Entre 1826 y 1829 Soconusco se transformó así en un punto de encuentro de centenares de refugiados políticos centroamericanos, recibiendo —según el vaivén de los conflictos centroamericanos— a asilados liberales, liberal-conservadores y conservadores. Su permanencia en cercanía de la frontera común aumentó los roces con Centroamérica que acusaba específicamente a Tuxtla Chico y Escuintla de violar el precepto de la neutralidad y facilitar la reorganización militar de los exiliados para invadir suelo centroamericano.

Cuando en 1829 los liberales centroamericanos, liderados por José Francisco Morazán, conquistaron el poder, una nueva ola de refugiados conservadores guatemaltecos se dirigió hacia México, Chiapas y Soconusco en búsqueda de asilo. Mientras en Chiapas se concentraban en Ciudad Real y Comitán, en Soconusco fueron primordialmente recibidos en Tuxtla Chico y Escuintla, poniendo en alerta al nuevo gobierno liberal centroamericano que temía que su cercanía a la frontera fuera una constante amenaza para la seguridad de su país.

La guerra civil en Centroamérica

Tras el derrumbe del imperio de Agustín de Iturbide, en noviembre de 1824 se constituyó la República Federal de Centroamérica. Dos años después, el presidente liberal, el salvadoreño Manuel José Arce, disolvió el Congreso antes de terminar su periodo, en 1827; estableció un fuerte centralismo que le restó el apoyo de los liberales y estalló la guerra civil en toda la región con la resistencia del general hondureño Francisco Morazán. Con el apoyo de este caudillo, el Congreso designó en junio de 1829 al senador Juan Barrundia como presidente de Centroamérica. Después de la guerra civil, Arce fue expatriado y encontró refugio en México; en 1831 en Escuintla, en el Soconusco, fue atacado por tropas del general liberal francés Nicolás Raoul, bajo el mando de Morazán. Arce patrocinó nuevas tropas que, inútilmente, intentaron recuperar el poder en Guatemala y Honduras, lo que mantuvo a la región bajo constantes enfrentamientos militares.

Interpretaciones de neutralidad y asilo

Apenas un mes después del triunfo liberal en Centroamérica, el nuevo gobierno solicitó apoyo al presidente de México y al gobierno de Chiapas, para que no permitieran la permanencia de los asilados centroamericanos en Soconusco. Esta presión política hizo que las tres villas en el Soconusco se vieran en la necesidad de definir su posición frente a la práctica de asilo, debido a que en sus cartas Barrundia descalificó a los asilados como "criminales" y "malvados" que persiguen proyectos políticos criminales abusando del estatus de neutralidad del Soconusco, exigiendo que éste no fuera lugar de asilo.

Las respuestas de las tres villas no podían ser más variadas. En Tapachula, alineándose el cabildo con el gobierno liberal de Centroamérica, el alcalde primero calificó a los asilados como "perversos emigrados" y "vagos sin oficio", que debían ser "devorados" por ser "el basilisco de las pasiones infernales" que ponía en riesgo la neutralidad del Soconusco por ser opuesto al régimen en turno en Centroamérica.

En contraste, los cabildos de Tuxtla Chico y Escuintla rechazaron las presiones centroamericanas, invocando el derecho de gentes. Tuxtla Chico, en particular, subrayó que precisamente el derecho de otorgar asilo era "inherente a la neutralidad de Soconusco", el cual "no correspondiendo a ninguna de estas dos Repúblicas, es independiente y como tal goza del derecho de protección y de asilo, no siendo posible que se le limite a ejercerlo o no ejercerlo, con estas o aquellas personas".

La tensión política aumentó en 1831, cuando el expresidente centroamericano Manuel José de Arce se instaló en Escuintla y comenzó a organizar militarmente a sus seguidores con el fin de invadir a Centroamérica y recuperar el poder. Centroamérica respondió desplegando tropas bajo el mando del coronel Nicolás Raoul en la frontera con Soconusco. Se inició entonces un intercambio epistolar entre Raoul y los tres cabildos sobre la neutralidad y las obligaciones y derechos inherentes a ella, que nos demuestra todo el dilema que acompaña la política de asilo hasta la actualidad. ¿Quieres saber cómo fue el trato particular de cada una de estas entidades soberanas a los refugiados/exiliados de Centroamérica y cómo finalizó este conflicto? Sigue leyendo el artículo completo en la revista.

 

Referencia:

Justus Friedrich Martin Fenner​, “Un espacio de refugio. Prácticas de asilo político en el Soconusco (1826-1832)”, Relatos e Historias en México, núm. 214, Agosto, 2026, p. 37-42.



*Justus Friedrich Martin Fenner  
Doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de Michoacán. Es investigador del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur) de la UNAM, institución en la que ha desempeñado diversos cargos colegiados y de dirección. Algunas de sus líneas de investigación se centran en la construcción histórica de la frontera México-Guatemala, y la tierra y el trabajo en Chiapas durante los siglos XIX y XX. Entre sus proyectos destacan los estudios sobre frontera, tierra y trabajo en Chiapas, así como el proyecto Atlas histórico digital de Chiapas.