La de la memoria de la Iglesia, pensamiento aquel gran San Ambrosio, y encanta el padre absorbe espíritu

El relato de Concha Lombardo ahonda en la historia detrás de la basílica de San Ambrosio, así como en la tradición de ese santo en la ciudad de Milán, Italia

A L F O N S O M I R A N D A. M Á R Q U E Z

Ambrocio tramó mil ardides para librarse de la grave carga que le imponian y viendo que no lo conseguia, recurrió á la fuga; á horas avanzadas de la noche, salió de Milan; caminó toda la noche sin parar en medio de la oscuridad, y creyéndose ya salvo, fue grande su sorpresa al encontrarse al amanecer en la puerta de la ciudad de donde habia salido; renuente á ocupar el puesto que le ofrecian, se fue á ocultar en casa de uno de sus amigos, ál cual le decia –“Yo no he estado educado en la Iglecia, ni formado desde la infancia al yugo que me quieren imponer; me quitan bruscamente de los negocios del gobierno, me quie-que estoy acostumbrado, á los ritos de los ujieres, me debo conformar á cantar los salmos.”

Al saber el Emperador Valentiniano la eleccion de Ambrocio, envió la siguiente carta á Milan.

“No podía yo recibir una noticia mejor, estoy orgulloso de saber que el pueblo ha justificado la eleccion de Ambrocio que era la mia, confiando el gobierno de las almas, al que yo había encargado el gobierno de los cuerpos. Ademas, yo lo conosco bien, no hay un espíritu mas recto que el suyo; Ambrocio poseeé una alma grande y generosa, y un carácter inflecsible cuando se trata del deber.”

Los consejos y exortaciones de sus amigos, la carta del Emperador y la continua exijencia del pueblo, hicieron comprender a Ambrocio, que resistir mas tiempo á lo que se le pedia, era resistir á la boluntad de Dios, y con este pensamiento, se desidió á aceptar el Obispado de Milan; pero poniendo varias condiciones, siendo la mas esencial que lo dejaran estudiar libremente, y prepararse algun tiempo antes de ser tonsurado. Todo le fue aceptado y el 7 de Diciembre del año 374 Ambrocio fue consagrado Obispo,

Desde ese momento su vida no tubo otro objeto que el de su santificacion. Su primera idea fue fabricar un Templo donde pudiese instruir al pueblo y celebrar dignamente el culto Divino La Basilica Ambrociana, que he hecho conocer á mis lectores, fue para el Santo una de su principales preocupaciones al principio de su consagracion. Concluida la Basilica, llevó ásu lado á su hermano Satiro, á quien amaba tiernamente, y que murió poco tiempo despues. El Santo hiso la tumba de su hermano en el subterraneo que está debajo del altar mayor y junto á él fabricó su propia sepultura.

El año 390 el Emperador Teodocio sucesor de Valentiniano volbió á Milan de Tesalonica que se habia revelado contra él, y donde en un momento de furor, mandó matar á todos los habitantes de aquella ciudad sin eseptuar las infelices mujeres ni los niños.

Con gran pompa, y con toda su corte, se dirijio el Emperador á la Basilica Ambrociana para asistir al servicio Divino, y recibir la comunion; apenas supo San Ambrocio la llegada de Teodocio, se vistió su traje pontifical y acompañado de su clero le salió al encuentro; pero apenas había puesto el Emperador el pié en el umbral del Templo, San Ambrocio lo detuvo, y le dijo con severidad:

---Emperador ¿ignorais la gravedad del crimen que habéis cometido? ¿vuestro furor, despues de su primer impetu no OS ha dejado un momento de calma para haceros conocer la enormidad de vuestro pecado? ¿es acaso la púrpura soberana que os ha legado, y que ha oscurecido en vos la razon? Sin embargo, olvidais que sois hombre y que vuestra naturaleza es frajil y mortal ¿No recordais el polvo de que somos hechos y al cual todos devemos volver? haced atención á vuestra grandeza, á fin de que élla no os haga olvidar que mandais hombres como vos que son vuestros hermanos y que no hay para todos que un solo amo, que es nuestro Criador. ¿Con que ojos podrias mirar el aspecto del Templo donde se encuentra Dios? ¿Y como vuestros pies osarían atravesar el recinto del santuario? ¿y como llevarías á vuestros lavios la sangre de Jesucristo despues de que han pronunciado una tan injusta e inicua sentencia? Retiraos y no agreguéis á vuestro crimen ese sacrificio.

El Emperador Teodocio confuso y avergonzado, le contestó:

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