Tanto en la parte alta, como en la baja está rodeado el altar de una estrecha línea de gruesas perlas finas y entre los bajo relieves y el esmalte, se ven una infinidad de brillantes, de rubíes, de esmeraldas y de otras muchas piedras finas. Cubre el Altar un rico baldaquin de mármol, sostenido por cuatro columnas de pórfido con bajorelieves. A un lado del Altar un curioso cuadro, con una pintura sobre una placa de cristal que representa un Exe huomo. Al pié del Altar se ve una losa de mármol que cubre la tumba del Emperador Luis II.
Antiguamente, todas las paredes de aquella Basílica, estaban cubiertas de pinturas al fresco, representando diversos pasajes del viejo testamento. San Ambrocio se valia de esas pinturas para instruir al pueblo y les explicaba que todos aquellos pasajes eran profecías, é imajenes de la nueva ley y de la venida del Salvador del mundo. Desgraciadamente el tiempo ha borrado de esos muros las antiguas pinturas y no queda de ellas mas que el recuerdo.
San Ambrocio, uno de los mas notables Doctores y Padres de la Iglecia por su gran doctrina y enerjia, pertenecia á una rica y noble familia de patricios romanos; su padre, que habia ocupado puestos elevados en Roma, fue nombrado por el Emperador Constantino Gobernador de las Galias que era entonces una de las cuatro grandes divisiones del Imperio Romano, que se componía de la Inglaterra, la España y la Francia hasta las fronteras del Rhin, ocupando su padre ese alto puesto, nació en Treves San Ambrocio, siendo el tercero y último de sus hermanas.
Marcelina, doce años mayor que su hermano Ambrocio, fue para él, á la muerte de sus padres, una segunda madre. Dedicada está á la oración y grandes penitencias, consagró su virginidad á Dios, y mereció el titulo de Santa; Sátiro, cuatro años mayor que Ambrocio, se dedicó al servicio de Dios, y por sus grandes y heroicas virtudes, se elevó tambien á la dignidad de Santo; verdadero prodijio del Cielo, que en una familia compuesta de solo tres hermanos, fuesen todos tres Santos que hoy veneramos en los Altares.
San Ambrocio en su juventud, fue mandado por su padre á Roma, donde pronto se hiso conocer por sus virtudes y talento. El año 373 el Emperador Valentiniano, que habia sucedido al Emperador Constantino, nombró á San Ambrocio Gobernador de la alta Italia. La llegada de este Santo á Milan, fue de gran gozo para aquel pueblo, pues que su predecesor habia cometido muchas crueldades y perseguido con furor á los cristianos. El caracter recto de Ambrocio, sus virtudes, y su gran caridad, pronto lo hicieron conocer y amar… sigue leyendo

