Desde las nueve horas de lo que sería aquel trágico 2 de enero de 1946, varios grupos de manifestantes recorrieron las calles de la ciudad de León, Guanajuato, invitando a la concentración en la que, por la tarde, protestaría Carlos A.Obregón como presidente municipal. Había sido postulado por la alianza entre la Unión Cívica Leonesa (UCL), la Unión Nacional Sinarquista (UNS) y el Partido Acción Nacional (PAN). Al mismo tiempo, las tropas encabezadas por los coroneles Emilio Olvera Barrón, jefe de la Guarnición de Defensas Rurales, y Pablo Cano Martínez, al mando de la 16a Zona Militar con sede en Irapuato, recibían la orden de actuar en contra de la multitud que en el transcurso del día se fue congregando frente al Palacio Municipal.
Las piedras lanzadas por algunos inconformes dieron el pretexto para que el ejército respondiera con la orden de fuego.Los manifestantes corrían dejando ensangrentado su recorrido. Nunca se comprobó, aunque se insistió como atenuante en la versión oficial, que los manifestantes portaran armas de fuego. Por si hubiera la sombra de alguna sospecha, de los más de trescientos heridos recogidos por la Cruz Roja y de los veintiséis muertos contados en los hospitales, ninguno pertenecia a las fuerzas federales. Además, la prensa denunció el secuestro de numerosos cadáveres y cuando menos seis personas desaparecieron sin dejar rastro, de acuerdo con testimonios de sus familiares. El diario Novedades del 5 de enero mencionó seiscientos heridos y treinta muertos. No obstante, Ignacio Quiroz, postulado por el Partido de la Revolución Mexicana (PRM), fue declarado presidente municipal. Mientras tanto, los líderes opositores, de la UCL y del PAN,quedaron encerrados en el hotel Condesa, desde donde habían presenciado la masacre. Un testigo contó: "Yo vi cómo la multitud conducía aquellos ataúdes negros", y cómo "los cadáveres eran colocados en camiones y luego arrojados por el camino".
Las definiciones políticas
El presidente de la República, general Manuel Ávila Camacho, haciéndose eco de una frase porfiriana, había dicho en diferentes ocasiones que vería con respeto el triunfo de la oposición en cualquier ayuntamiento.Solo que León tomaría por sorpresa al poderoso PRM, hasta entonces invicto en la lucha electoral. León resultaba un escenario de primera importancia por la arraigada presencia de la oposición identificada con la Unión Cívica, perdedora de muchas batallas pero capaz de darle sentido al perfil de la cultura política del Bajío. Se trataba de una organización de masas con la presencia indiscutible de un campesinado resentido, de obreros de pequeñas industrias y de clase media,parapetada así desde el cardenismo.
La UCL se configuraba como una organización civil pluriclasista en la que también participaban comerciantes, industriales, hacendados, empresarios, artesanos y amas de casa. Desde junio de 1945, varios integrantes de la burguesía local, junto con José Trueba Olivares —ya apartado del sinarquismo—, habían organizado la UCL para participar en las elecciones locales de finales de año. Su desacuerdo con la política económica del gobernador Ernesto Hidalgo, quien desde septiembre de 1943 ocupaba el cargo, partía del plan regulador que proponía la congelación de rentas, pago de mayores impuestos por los servicios urbanos y colaboración para realizar obras públicas.
Trueba, si bien se había distanciado del líder fundador del sinarquismo, Salvador Abascal, llevaba los asuntos legales de esa organización en Guanajuato, lo cual le permitió tener muy buenas relaciones con los sinarquistas lugareños. Fue el organizador intelectual de la Unión, mientras que los primeros integrantes representaron la pluralidad social y la suma de intereses diversos: Ricardo Hernández Orsini, agente de una compañía de seguros; Jesús Garibay, funcionario del sindicato ferrocarrilero; Florencio Quiroz, industrial y comerciante del calzado; Herculano Hernández, delegado, fundador de la Unión Nacional Sinarquista y político estatal; apoyados por familias de empresarios y hombres de negocios como los Pons, los Obregón y los Aranda, según telegrama de la UCL al presidente de la República el 20 de junio de 1945.
El gobernador aceptaba, hasta cierto punto, que la UCL se hubiere formado para la defensa de los intereses de la burguesía ante las acometidas fiscales y que pasara al juego político por el control de la administración municipal.Pero "el error que la Unión cometió —según el propio Hidalgo— [...] consistió en ponerse virtualmente bajo la dirección intelectual de elementos incuestionablemente perversos, inteligentes e inquietos, de antecedentes antirrevolucionarios bien comprobados".
La fuerza de la Unión Cívica Leonesa
La Unión se conformó estableciendo como bases programáticas, entre otras:"obtener una mejor satisfacción de las necesidades comunes, una mayor eficacia de los servicios públicos", alcanzar "la educación cívica de sus socios y del pueblo leonés en general, encaminado a incorporar a los vecinos del municipio a una ciudadanía activa que cumpla sus objetivos, ejercite sus derechos y participe activamente en la vida municipal". Buscaba también "velar porque los recursos municipales se apliquen a su fin". Terminaba estableciendo como lema: "Por un León mejor".
En septiembre de 1945, cuando el PRM y la Confederación de Trabajadores de México (CTM) dieron a conocer como candidato a la presidencia municipal al doctor Ignacio Quiroz, la oposición terminó de estructurarse. El candidato era fiel representante del llamado partido verde, el de los moderados y amigos del presidente municipal saliente, Salvador Muñoz Orozco, lo cual ponía de manifiesto que seguiría la política impopular del gobernador.
El desarraigo de Hidalgo entre la población auspició serios desacuerdos con el grupo político rojo, las fuerzas agraristas de filiación cardenista, los sinarquistas y con miembros de la Iglesia católica. Muñoz Orozco, por su parte, pertenecía al grupo cardenista del estado y era uno de los hombres más ricos del municipio, propietario tanto de tierras agrícolas y urbanas como de negocios dedicados a los servicios. La UCL presentó entonces su programa político y de gobierno, que sería la plataforma de su candidato: Carlos A. Obregón. Las bases pragmáticas de la UCL resultaron atractivas para las clases populares, la burguesía local y claramente para los sinarquistas. En noviembre, cuando la Unión postuló a Obregón, ya había logrado el apoyo de la sociedad leonesa frente al candidato del oficialista PRM, como lo avaló el mitin de más de siete mil personas con el que inició su candidatura.
Pese a que en un primer momento la Unión Sinarquista tuvo recelo de la UCL, los dirigentes regionales terminaron por apoyar a la naciente organización y acordaron participar en esa campaña electoral, con la promesa de los cívilitas de que no darían a conocer el apoyo velado de los sinarquistas, aunque en seguida los actos de la campaña fueron organizados por el Comité Regional Sinarquista en alianza con los cívilitas. La alianza enfrentó las pugnas y divisiones de los sinarquistas a nivel nacional, desde la partida de Abascal y el rompimiento del líder Manuel Torres Bueno con la Base (organización secreta de católicos para luchar por el poder político). Incluso se percibieron desacuerdos locales cuando el jefe regional declaró que los miembros de la UCL eran "masones rojos" y los acusó de ser exsinarquistas fieles a Abascal; además, no estaba de acuerdo con apoyar al movimiento electoral opositor al PRM porque el sinarquismo no era un partido político.
Sus seguidores llamaron peyorativamente "riquillos" a los cívilitas. Pese a todo, la coalición no solo se mantuvo sino que se fortaleció con la inclusión del PAN a principios de diciembre de 1945, cuando la consigna de "tener un ayuntamiento de elección popular",enarbolada por la UCL, significó más de lo que en el momento político nacional se pensó. Las elecciones tuvieron lugar el 16 de diciembre y el cómputo dio 22 173 votos para el opositor Obregón, de la alianza UCL-UNS-PAN, y apenas 58 para el doctor Quiroz, del PRM. No obstante, el partido oficial se declaró triunfador con el consecuente enardecimiento de la oposición.
El clima político fue narrado con evidente partidismo, pero con inusitado realismo, por Rigoberto Becerra, jefe municipal de la UNS, y Gildardo González Sánchez, jefe nacional: "El pueblo alentado, enardecido y preparado por ciertas agrupaciones ajenas al PRM [UNS, UCI, PAN], despertó de su indolencia y con valor, pero indefenso, se impuso [...] [a] elementos sin escrúpulos, afiliados al partido revolucionario. Por consiguiente, no faltaron en la mayoría de las casillas, bochornosas escaramuzas; unas a golpes y otras con palabras altisonantes. Pero ¡oh sorpresa para los famosos amarradores del eterno hueso!, instantáneamente, sin darse cuenta, se vieron con su pobre humanidad en la mitad del arroyo". En resumen, decían, "el pueblo se fajó los pantalones", los votos se recontaron y el resultado fue muy semejante, pero el gobernador rechazó el triunfo de Obregón y ordenó que Quiroz tomara posesión de la presidencia municipal.
EL PROGRAMA POLÍTICO DE LA UNIÓN CÍVICA LEONESA
"La participación del pueblo en el gobierno, en lo cual consiste la democracia, debe procurarse en el municipio".
- Cumplir fielmente con las leyes electorales y promover las reformas para asegurar el voto.
- Informar el día y la hora de las sesiones del ayuntamiento para que los vecinos puedan asistir.
- Dar a conocer los presupuestos municipales para observación y eventuales modificaciones de los vecinos.
- Informar sobre los contratos de obras del municipio para observancia y beneficio del pueblo.
- Hacer públicas las convocatorias para decidir a los contratistas que resulten más ventajosos para los intereses municipales. Y dar a conocer públicamente las razones de la oferta seleccionada.
- Para la realización de obras públicas se apoyarán las iniciativas de particulares y de las organizaciones locales.
- Favorecer la formación de juntas de vecinos para colaborar en las obras del Plano Regulador, y las de utilidad común para las demarcaciones del municipio, y darles intervención en esos trabajos.
- Respetar todos los derechos humanos y políticos, especialmente la libertad de prensa, opinión y de reunión y el derecho de petición, conforme a lo que prescribe la Constitución de la República.
- Divulgar las más importantes disposiciones de las leyes y reglamentos municipales y desarrollar una campaña cívica para que los ciudadanos conozcan y defiendan sus derechos.
La cerrazón oficial y el ataque del Ejército
Sin que el PRM exhibiera información alguna sobre los resultados electorales, el comité estatal instaló al doctor Quiroz en la presidencia municipal el primero de enero de 1946, "como muestra de afirmación revolucionaria". En previsión de lo que podría venir, se aludió en el acto a la tranquilidad con la cual había transcurrido el proceso electoral: "Hace dos años apenas se llevó a cabo bajo los mismos auspicios que hoy y con idénticas... orientaciones directrices, la misma función cívica, y de ella surgió, en forma tan tranquila que la elección lugar pese a todo. Se ha dicho que unas diez mil personas aguardaron el paso de las horas mostrando su inconformidad ante la decisión del PRM y el gobierno estatal. Al día siguiente, la tensión fue en aumento y la muchedumbre, lejos de resignarse, mantenía la exigencia de la renuncia de Quiroz. Cuando la multitud intentaba tomar el Palacio Municipal, una piqueta de soldados abrió fuego […] continúa la lectura de este artículo en la revista edición 84.

