Esta litografía de Vicente Riva Palacio fue publicada en 1888, pocos años antes de que falleciera. Para entonces el general era un hombre muy respetado y ampliamente reconocido por sus batallas militares, políticas y literarias durante la segunda mitad del convulso siglo XIX; incluso se le mencionaba como uno de los posibles sucesores de Porfirio Díaz, con quien mantuvo una cordial aunque tensa amistad.