Esta obra de Leando Izaguirre, creada en la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1893 y presentada en la Exposición Universal de Chicago, es una muestra del arte nacionalista impulsado en el Porfiriato. Grandes piezas de carácter "académico" fueron realizadas en esa época para afirmar visualmente un relato histórico mexicano. El Museo Nacional de Arte resguarda este óleo de grandes proporciones en el que se representa al último tlatoani mexica como un mártir de la patria cuya inquebrantable fortaleza ante el invasor fue puesta como ejemplo de heroísmo universal.