• Friday, 20 de April de 2018.

¡Vamos al cine! Les recomendamos “Las señoritas Vivanco”

Por: Marco Villa

 

Dirigida por Mauricio de la Serna, esta cinta realizada en 1958 quiso rendir un homenaje a dos eminentes actrices de la cinematografía dorada de México: Sara García y Prudencia Grifell, quienes actuaron junto a Ana Luisa Peluffo y Pedro Armendáriz.

 

 

¡Cuánta ternura, bondad y cariño destiló el rostro avejentado de Sara García en el cine! Consentir, proteger, regañar, bromear pesado o sufrir la ausencia de alguien sin desafiar un solo ápice su entronizada caracterización de viejecita linda, fueron parte del repertorio con el que la nacida en Orizaba en 1895 divirtió y conmovió a generaciones de mexicanos. Y aunque parezca una ironía, también encarnó a una delincuente, como ocurrió en Las señoritas Vivanco, cinta realizada en 1958 por el capitalino Mauricio de la Serna. Su trama corre entre el último tramo del siglo XIX y el vendaval revolucionario iniciado en 1910. El guion se basó en un argumento escrito por Elena Garro y Juan de la Cabada, grandes representantes de las letras mexicanas.

 

Las hermanas Hortensia y Teresa Vivanco (doña Sara y Prudencia Grifell) son dos señoras guanajuatenses profundamente religiosas e hijas del coronel Anacleto Vivanco, quien les legó una condición económica cómoda con cierta riqueza que su hermano difunto Antonio despilfarró hasta perderla. Venidas a menos, ven cómo los bienes de su casa son embargados, por lo que deciden rentarla ¡pero con ellas dentro! Así que, alojadas en la portería, una noche lluviosa les dejan una bebé en la puerta, acompañada de una nota que señala a Antonio como el padre, lo que les representa su aceptación inmediata pero también más apuros. Planean entonces una serie de acciones que las llevan a vivir divertidos enredos tiernamente maliciosos… pero ilegales.

 

Hortensia viaja a la capital del país y se convierte en doncella de la vedette Maruja Valverde (interpretada por la queretana Ana Luisa Peluffo), a quien roba unas joyas porque la reconoce como la atractiva mujer que sedujo y explotó a Antonio. Una vez con el botín, las hermanas convencen con mentiras a su amigo Esteban para que las venda. Con el dinero logran vivir una década más, hasta que tienen que replantearse qué van a hacer para sobrevivir y de paso solventar la fiesta de quince años de su sobrina Cristina.

 

Llegan así los tiempos de la Revolución y ellas reinciden en una serie de delitos a los que llaman sacrificios o rescates, términos por demás eufemísticos para justificar, solo en su consciencia y en la del público, lo que hacen. Desde luego que en apego a los cánones de la moral de la época, las viejecitas enfrentarán las consecuencias de esas y otras acciones hacia el final de esta cinta filmada, entre otras locaciones, en los Estudios Churubusco y estrenada en el cine Alameda, donde se mantuvo en cartelera durante cinco semanas.

 

Sobre “la abuelita de México”, baste señalar que cuando filmó Las señoritas Vivanco habían pasado más de cuatro décadas desde sus primeras participaciones como extra en las películas silentes En defensa propia, La soñadora y Alma de sacrificio (1917), y casi cinco lustros desde su primera caracterización como abuela, ocurrida en el teatro, en Mi abuela la pobre (1934). Tiempo después y sin siquiera haber rebasado los 45 años de edad, afianzó su rol de gran matrona tanto en el cine como en las tablas. Su personaje trascendió su propia muerte, ocurrida en 1980, y hasta hoy se le puede ver en las envolturas del chocolate Abuelita.

 

Por ello, no puede negarse la importancia de doña Sara García ni su gran talento y profesionalismo en esta película, la cual aquí le dejamos esperando que la disfrute.

 

 

La nota breve "Las señoritas Vivanco" del autor Marco Villa se publicó íntegramente en Relatos en Historias en México número 108. 

 

 

No se pierdan "Hermanitas Mibanco (Tienda de ropa)", sketch del programa cómico Ensalada de Locos con Héctor Lechuga, Manuel "El Loco" Valdez y Alejandro Suárez que hace parodia de la película Las señoritas Vivanco, reseñada en este artículo.