• miércoles, 26 de junio de 2019.

¡Vamos al cine! Les recomendamos “Los hermanos del Hierro”

México, 1961
Por: Marco Villa Historiador

 

Desde pequeños habían aprendido a decirlo todo con una mirada, con un gesto. A exigir o a aferrarse a lo que creían. A usar alguna ingeniosa frase, al estilo de “¿Cómo iba yo a saber si no sabía?”. Reynaldo y Martín crecieron huérfanos de padre, luego de que el ranchero Reynaldo (estelarizado por Eduardo Noriega) fuera venadeado por el tratante de caballos Pascual Velasco (Emilio el Indio Fernández), en un asesinato que presenciaron.

 

Ya en el obligado velorio, con el cadáver sudoroso sobre la destartalada cama de una habitación llena de lamentos, la furibunda viuda (Columba Domínguez) jura venganza. Como primer paso contrata a un pistolero (un jovencísimo Ignacio López Tarso) para que enseñe a sus hijos a matar. Así algún día podrán vengar a su padre. El pistolero inculca a los menores la gran responsabilidad que conlleva matar, en tanto que no es bueno ni debe ser aplaudido. “Déjese de fantochadas. Matar es cosa seria”, le dice a Reynaldo cuando se le ocurre jugar con el arma. De paso, el “maestro” reclama a la viuda que están muy chicos para prepararlos de cara a una venganza incierta, a lo que ella interpela: “¡Tú qué sabes de Dios en estas tierras!”.

 

Reynaldo y Martín se adiestran en el uso del revólver entre las chozas y polvorines del norte de la República, desierto y agreste pero siempre caluroso, profundo; donde da la impresión de que las violentas ventiscas lo arrancarán todo del suelo y les arrebatará la carne seca de los animales cazados que cuelga de los largos tendederos durante los jolgorios de los pobladores.

 

Muchos años después, Martín (Julio Alemán) se entera de que el viejo Pascual está en su pueblo, así que lo confronta y lo mata. Para la madre, la venganza se ha cumplido, pero para su hermano mayor (Antonio Aguilar) es reprobable. Nada impide que ambos sean puestos tras las rejas, solo que su historia toma un giro inesperado cuando Pérez Trujano (Pedro Armendáriz), un militar de alto rango, les ofrece su libertad a cambio de matar a uno de sus enemigos. Su carrera como matones a sueldo comienza. Sobra decir que pondrán en riesgo su vida más de una vez.

 

Estrenado en octubre de 1961 en Ciudad de México, este largometraje comienza con la voz en off de Arturo de Córdova: “Una historia antigua que ocurrió en las llanuras del norte de México, cuando la paz era buscada a través de la violencia y la justicia tenía formas de rencor”. Dirigida por Ismael Rodríguez (con casi cuarenta cintas dirigidas para entonces), contó con el argumento y escasos diálogos de gran fuerza expresiva del escritor Ricardo Garibay (1923-1999). Bien vale la pena rememorar este filme que aquí le dejamos para que lo disfrute.

 

 

El artículo breve "Los hermanos del Hierro" del autor Marco Villa se publicó en Relatos e Historias en México número 128