• jueves, 20 de junio de 2019.

1829 en México y en el mundo

Por: Luis A. Salmerón

 

El comercio de esclavos llegó a América con la conquista y colonización impuesta por las potencias europeas desde el siglo XVI.

 

 

El 15 de septiembre de 1829, el presidente de México Vicente Guerrero, antiguo jefe insurgente durante la Guerra de Independencia, expidió un decreto en el que se declaraba: “Queda abolida la esclavitud en la República”; “Son por consiguiente libres los que hasta hoy se hubieren considerado como esclavos”, y “Cuando las circunstancias del erario lo permitan, se indemnizará a los propietarios de esclavos, en los términos que dispusieran las leyes”.

 

Guerrero seguía los pasos que el cura Miguel Hidalgo dio el 6 de diciembre de 1810 en la ciudad de Guadalajara, cuando en un bando expidió el “Decreto contra la esclavitud, las gabelas y el papel sellado”, con el que se declaró abolida la esclavitud en América. El primer punto decía: “Que todos los dueños de esclavos deberán darles la libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte, la que se le aplicará por transgresión de este artículo”. Si bien fue el primer decreto en América que pretendía abolirla, no pudo aplicarse.

 

Años después, el general José María Morelos asumió la labor de acabar con la esclavitud en los territorios controlados por su ejército, con el propósito de extenderlo a toda Nueva España al triunfo de la insurrección. Ello quedó expresado en un decreto del 5 de octubre de 1813: “Porque debe alejarse de la América la esclavitud y todo lo que a ella huela, mando que los intendentes de provincia y demás magistrados velen sobre que se pongan en libertad cuantos esclavos hayan quedado”. Pero Morelos también fue derrotado y fusilado; su orden tampoco se aplicó.

 

Al consumarse la independencia en 1821, la abolición de la esclavitud no formaba parte de los planes de Agustín de Iturbide, quien no intentó nada en ese sentido durante su imperio. Luego, el primer presidente, Guadalupe Victoria, hizo un tímido intento en 1825 que no fructificó. Tendría que llegar al poder Guerrero para materializar el sueño de Hidalgo y Morelos de abolirla en el territorio que hoy es México.

 

La abolición de la esclavitud en América siguió diversos caminos durante el siglo XIX. El primer país en abolirla fue Chile, en donde la Junta Provisional Gubernativa del Reino, desde octubre de 1811, decretó la “Libertad de vientres”. Este era un principio jurídico que otorgaba la libertad a los hijos nacidos de esclavos; pero como la lucha por la independencia chilena aún empezaba, su aplicación no se concretó. Una vez lograda su independencia, la esclavitud se abolió definitivamente en su Constitución Política de 1823.

 

Un proceso similar ocurrió en las Provincias Unidas del Río de la Plata (raíz de lo que hoy es Argentina), donde se aprobó una ley homónima a la chilena en 1813; aunque fue hasta 1853, año en que fue promulgada su primera Constitución, cuando se logró.

 

En Nueva Granada (actuales Colombia y Panamá), Simón Bolívar ofreció en 1816 la libertad a todos los esclavos que se alistaran en su ejército. En 1821, el Congreso de Cúcuta decretó su ley de “libertad de vientres” en la entonces llamada Gran Colombia y en 1851 se decretó la abolición, que se haría efectiva al año siguiente.

 

En Bolivia, la Constitución de 1826 liberaba a los esclavos; sin embargo, el mismo año se ordenó que los que quedaran libres debían trabajar para indemnizar al dueño por el precio que costaron en su última compra.

 

En Brasil, fue hasta finales de 1871 cuando se decretó una tímida “ley de vientre”, que mantenía la tutela de los dueños sobre los hijos de los esclavos hasta que tuvieran veintiún años. En 1880 se creó la Sociedad Brasileña contra la Esclavitud, que presionó al emperador Pedro II y logró que los cautivos alcanzaran la libertad a los 65 años. Para el 13 de mayo de 1888 se promulgó la Ley Áurea, la cual puso fin a dicha condición.

 

Cuba, Puerto Rico y otras islas del Caribe siguieron un proceso más complejo; al permanecer más tiempo como colonias de las potencias europeas, su historia se ligó más al abolicionismo europeo.

 

 

El artículo breve "1829 en México y en el mundo" del autor Luis A. Salmerón se publicó en Relatos e Historias en México número 126. Cómprala aquí