Ferdinand Von Rosenzweig

Un gran cartógrafo en el imperio de Maximiliano
Leonor de Rosenzweig Pasquel

Este ingeniero austriaco fue de los militares que llegaron como voluntarios para apoyar al ejército invasor francés en tiempos del Segundo Imperio, aunque en lugar de regresar a su patria, eligió quedarse y empezar una nueva vida en México.

 

Esta historia comienza el 10 de abril de 1864 en el Castillo de Miramar, en Trieste. Ese día Fernando Maximiliano, archiduque de Austria, aceptó el trono de México y con ello marcó el destino de miles de personas, entre ellas el de nuestro tatarabuelo: Ferdinand von Rosenzweig.

Además de las fuerzas invasoras francesas, del emperador Napoleón III, Maximiliano trajo consigo a los cuerpos de voluntarios austriaco y belga, cuya función era respaldarlo y ayudar a poner en marcha los proyectos que él consideraba importantes para hacer que el imperio mexicano floreciera. El grupo austriaco estaba compuesto por alrededor de siete mil hombres al mando del general Franz, conde de Thun-Hohenstein. Entre ellos estaba Ferdinand von Rosenzweig, quien entonces tenía 43 años. 

 

La vida en el Imperio austrohúngaro

 

Ferdinand von Rosenzweig nació en 1821 en la ciudad de Görz (parte del Imperio austrohúngaro; hoy Gorizia, en el norte de Italia). Siguiendo los pasos de su padre, el capitán Joseph von Rosenzweig, un militar con más de treinta años de carrera, en 1835 Ferdinand inició su entrenamiento militar y se especializó en ingeniería civil y cartografía. Más tarde participó en varias campañas del ejército imperial austrohúngaro en Italia y sus alrededores.

Luego casó en Austria con Carolina Deodat Nord (o North), con quien concibió varios hijos, uno de ellos llamado igual que él y nacido en 1844. Después al parecer quedó viudo. Con su segunda esposa, Katharina Georgievics de Apadia, tuvo por lo menos seis hijos más.

En octubre de 1864 fue admitido como mayor y director en el Cuerpo de Voluntarios austriaco. “Ferdinand von Rosenzweig [...] era el militar austriaco, perteneciente al Cuerpo de Voluntarios, con más experiencia en levantamientos de mapas y cartas geográficas y topografía, así como un extraordinario y versado cartógrafo”.

Desconocemos la causa por la que Ferdinand abandonó su puesto en el ejército imperial para viajar a México. Algunos documentos en el Archivo de Guerra del Imperio austrohúngaro apuntan a que él deseaba un ingreso monetario mayor, pues su familia estaba pasando por una época económicamente difícil y había sido golpeada por enfermedades. Asimismo, parece que estaba insatisfecho por su remoción a otro regimiento. También creemos que su espíritu aventurero lo terminó de convencer. 

 

Esta publicación es un fragmento del artículo “Ferdinand Von Rosenzweig” del autor Leonor de Rosenzweig Pasquel y se publicó íntegramente en la edición de Relatos e Historias en México, núm. 91.