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  • lunes, 18 de diciembre de 2017.

¡Vamos al cine! Les recomendamos “Senda Prohibida”

México, 1961
Por: Marco Villa

 

Basada en la telenovela homónima, la primera transmitida en México todavía en blanco y negro (1958), esta cinta reafirmó el éxito de la michoacana Lilia Prado y el valenciano Enrique Rambal, quienes armonizaron notablemente bajo la dirección de Alfredo B. Crevenna, quizá el realizador de nuestro cine con la filmografía más abundante

 

 

Para Nora era como realizar uno de los sueños provincianos más recurrentes en la historia de nuestra nación en el siglo XX: desplazarse a la capital para abrazar con toda la fuerza del anhelo una mejor calidad vida. El sonido de los trenes a su llegada a la moderna estación de Ciudad de México, mezclándose con el bullicio de los trajinantes, acompasaba a la perfección su garbosa actitud y su ambición.

 

Sin embargo, el comienzo trastabillante de la altiva mujer la mantiene postrada en el desencanto ante la dificultad que representa asentarse y arraigar en una metrópoli que no es su cuna y que a finales de los cincuenta ya muestra una sólida madurez en cuanto a desarrollo urbano se refiere… pero también marcados contrastes económicos y sociales que serán factor en sus decisiones. Y es que luego de pasar por trabajos que le son poco satisfactorios, como mesera y empleada de una tienda de ropa, o de vivir en la casa de huéspedes La Jarocha, la joven conoce al contador Federico en la florería a la que llega en su última parada laboral.

 

El hecho no puede ser más oportuno para ella. Tras enterarse de que aquel hombre que ya peina canas es adinerado, decide utilizar sus encantos para atraer su atención. En sus siguientes encuentros, al tenderle una serie de señuelos basados en mentiras logra enamorarlo, lo que afianza con algunas medidas hostiles hacia los parientes de don Federico, pues está dispuesta a tenerlo a toda costa, aunque en realidad el objeto de su interés son los lujos que le puede proporcionar. Así, en el horizonte de la despampanante chica parece vislumbrarse la felicidad augurada; pero para él, esposo y padre, la posibilidad de la tragedia familiar ¿terminará por afectar su condición social y económica, o su vida entera?

 

Más que el retrato de una familia adinerada y su desencuentro con el sueño de una chica pueblerina, esta película rodada a finales de 1959 en los Estudios Churubusco y estrenada dos años después en el cine Alameda, retrata el drama del adulterio y las consecuencias para los involucrados, en lo que a todas luces es una historia con pretensiones morales, además de representar un caso común en nuestra sociedad y reafirmar la idea de que la culpa de las “calamidades” que se padecen siempre vienen de fuera –en este caso, de la provincia– y la mayoría de las veces se deben a una mujer. Seguramente el filme también –quizá sin proponérselo– sirvió como advertencia a los espectadores, en tanto que se publicitaba con frases como “La historia que puede ser la de usted, la de su esposo, la de sus hijos”, o “La historia que se repite todos los días”.

 

Vale la pena recordar las actuaciones de Leticia Lilia Amezcua Prado (1929-2006) y el español Enrique Rambal Saciá (1924-1971), quienes llegaban a esta cinta precedidos de grandes éxitos internacionales en la pantalla grande. Ella venía de interpretar a Lupita en la comedia mexicana de corte urbano La ilusión viaja en tranvía (Luis Buñuel, 1953). Por cierto, al igual que en esta última película, la michoacana aparece en Senda prohibida sobre un tren y con la falda abierta hasta el muslo, evocando la sensualidad que la distinguió durante casi toda su filmografía de la época de oro. En cuanto a Rambal, mucho se le recuerda hasta nuestros días por dar vida a Jesucristo en El mártir del Calvario, considerada la película bíblica más importante realizada en México y que además fue parte de la selección oficial del festival de Cannes en 1954.

 

Destaca también el trabajo del director Alfredo B. Crevenna, quien prácticamente filmó todo lo que pudo durante el más de medio siglo que estuvo activo –pasó de las doscientas películas–, lo que lo convierte en el cineasta más prolífico de la historia nacional. Realizó desde dramas hasta musicales, cintas de terror, series, adaptaciones de títulos universales, entre otros géneros.

 

Por su temática, Senda prohibida podría seguir vigente por muchos años. Baste decir que como telenovela se ha realizado en más de una ocasión; sin embargo, asomarse a la visión que tenía el cine de inicios de los sesenta es una travesía que merece la pena recorrer. Se la dejamos para que la disfrute.

 

 

La nota breve "Senda Prohibida" del autor Marco Villa se publicó íntegramente en Relatos e Historias en México número 110.